ANTE LA TEMPESTAD……

 

Nuestra vida es una travesía en el mar del mundo. ¡Cuántos problemas y sinsabores! Tenemos que enfrentarnos a tantas situaciones adversas que nos sentimos impulsados a abandonar, a debilitarnos en nuestra fe y amor a Dios.

 ¿CUANDO LLEGA LA TEMPESTAD A NUESTRA VIDA?
1.1.- Cuando llega la noche (v.35a): La noche, en un sentido espiritual, nos indica un estado de problemas, tribulaciones y angustias. ¡Qué tristeza hay cuando estamos pasando por problemas! Sentimos que llega la noche, esa noche que tanto tememos. Dice la
Biblia que cuando Jesús fue entregado era de noche (Jn.13,30). Cuando llega la noche espiritual nos sentimos derrotados,abatidos, aplastados.

1.2.- Cuando comienzan a entrar las olas en nuestra embarcación (v.37b)

1.3.- Cuando empezamos a hundirnos (v.37c):

Creemos que los problemas nos van a hundir en el mar de esta vida. Llega el momento que estamos a punto de sucumbir ante las tempestades de los problemas. Nos cerramos tanto que nos olvidamos del Señor.

¿COMO NOS AYUDA JESUS EN LA TEMPESTAD?

Produce la paz . Sólo Cristo produce la paz que el mundo no puede dar. Cuando el hombre natural tiene problemas, va a la bebida, a la droga y, lamentablemente, al suicidio. Pero cuando el cristiano tiene problemas Cristo le da la paz (Juan 14,27).

Jesús en Su Palabra nos enseña que los problemas, aflicciones, etc. vendrían (Hch.14,22). Debemos estar preparados
espiritualmente para recibirlos. No debemos temer, sino confiar que Jesús está a nuestro lado, en la barca de nuestra vida.
Poner nuestra confianza en el Señor.

– Cuando viene una tempestad a nuestra vida, debemos poner nuestra fe en el Señor Jesús y dejarla en sus manos para que se calme. En Él encontramos la calma necesaria y consuelo. Pablo mismo pasó por esta prueba, en medio de una tempestad, él puso su confianza en el Señor y no sucumbió en medio de ella (Hech.  27,39-44; 2 Co. 11, 25b). Cuando sople el viento gélido de la tristeza, podemos encontrar la calma necesaria y consuelo en la presencia de Jesucristo; cuando sople el ardiente viento de la pasión, tenemos paz y seguridad en la presencia del Maestro; cuando la tormenta de la duda amenace con destruir los más profundos cimientos de nuestra fe, hay seguridad y firmeza en la presencia de nuestro Señor; cuando el odio y el rencor inunden nuestro corazón, encontramos la calma y la paz necesaria en la presencia de nuestro Salvador. Confiemos siempre en el Señor y pidamos que nos aumente la fe, que nos ayude a calmar todas las tempestades que azotan nuestra vida, a la iglesia y a nuestro país.
Hermano ¿estás pasando por algún problema? No te desanimes el Señor está a tu lado para ayudarte. Levanta tu voz en oración y El vendrá a socorrerte.

Y

 

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  1. ppatricia Responder

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