Dia de los santos

Este viernes 1 de noviembre celebramos la Fiesta de todos los Santos del cielo! Conmemoramos a cada uno de ellos, católicos fervientes, luchadores, personas comunes y corrientes, pero incansables buscadores de las cosas del cielo, y con el corazón siempre abierto para Cristo! Pedimos en esta solemnidad a tan numerosos intercesores que nos concedan llegar algún día a ser como ellos y disfrutar por la eternidad al lado de Dios padre!

Este viernes 1 de noviembre la Iglesia celebra el Día de todos los Santos. Es así que la liturgia de las horas, a través de San Bernardo Abad recuerda la importancia de las alabanzas a los santos en esta solemnidad.

San Bernardo destaca que el primer deseo que promueve o aumenta en cada uno el recuerdo de los santos es el gozar de su compañía, tan deseable y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes para asumir el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. “Nos espera la Iglesia de los primogénitos y nosotros permanecemos indiferentes, desean los santos nuestra compañía y nosotros no hacemos caso. Despertémonos por fin hermanos. Resucitemos con Cristo, busquemos las cosas de arriba, pongamos nuestro corazón en las cosas del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma”.

Agrega que hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo, prosigue, que enciende en cada uno la conmemoración de los santos es qeu, como a ellos, también “a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, ya que nos manifestemos también nosotros con él revestidos de gloria (…). Deseemos pues esta gloria con un afán seguro y total. Mas para que no sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también en gran manera la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas”.

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