El amor no es amado

Jesús mío, Tú eres el Amor que no es amado. Tus enemigos te odian y aquellos por los que Tú moriste te ignoran. Tus hijos se han enfriado y perdido el celo por Tu honor y gloria. Pensamos más en nosotros mismos y en nuestras cruces que en Tu dolor por nuestros pecados. Mientras Tú lloras, nosotros reímos, porque nos hemos vuelto insensibles a los peligros que nos rodean.

Estamos sepultados en el hielo de nuestra indiferencia, pero clamamos a Tu dolorido Corazón para permitir que Tu amor misericordioso brille sobre nosotros y derrita el frío que tenemos dentro. Hemos sido engañados por la atracción de la riqueza y por el espíritu del mundo. Nos hemos convertido en una sociedad rica y técnica, más adelantada que todas las épocas del pasado. Con todo, Señor, somos el pueblo más marginado, el más pobre y hambriento que haya vivido sobre Tu tierra. ¡Qué triste darse cuenta que en la época en la que el hombre le ha hablado al hombre desde la luna, sigue sin poder hablar con Dios en su corazón!

Podemos usar la inteligencia que nos diste para desenterrar los secretos de la creación, pero ignoramos al Dios de la creación que habita en nuestros corazones. Parecemos niños entretenidos en construir castillos de arena que se olvidan de vivir seguros en una casa construida sobre la roca.

Permítenos contemplar Tu Corazón, Señor Jesús; ese Corazón que nos ama a cada uno de nosotros con amor personal. Deseamos desagraviar Tu Sagrado Corazón dedicando nuestras vidas a seguir el Evangelio, a amar como Tú amas, a cumplir la voluntad del Padre y a irradiar el gozo que proviene de los corazones amantes. Nuestros pecados son innumerables, unas debilidades tan numerosas como las arenas de la playa, pero Tu amor abarca todas las cosas y crea todo de nuevo. Permite que nuestras vidas sean testimonios de la fuerza de Tu Sagrado Corazón que llena nuestras almas con su ardiente amor. Haz que todo el cielo cante con poderosa voz: “El Amor es amado por aquellos cuyas brasas se han convertido en llamarada gracias al fuego interminable de Su Sagrado Corazón”.

Amén

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