EL DEMONIO FALSIFICA A DIOS.

Para engañar a las almas contemplativas,
el diablo también falsifica Dios.
Las tentaciones evidentes se disfrazan
de falsas apariciones de santos,
o en palabras hermosas o aparentemente santas.

Juan dice:
“El diablo a menudo provee objetos a los sentidos,
ofreciendo al sentido de la vista imágenes de santos
y las más hermosas luces.
Y para el sentido del olfato, olores fragantes; y pone dulzor
en la boca, y deleite en el sentido del tacto.
Él hace todo esto por lo que, al atraer a las personas
a través de estos objetos sensoriales puede inducirlos
a muchos males.”

Teresa experimentó tales tentaciones en varias ocasiones
cuando el diablo trató de presentarse ante ella como el Señor, haciendo una falsa semejanza de Él.
Se dio cuenta de que el alma se torna problemática,
abatida, inquieta, y es incapaz de orar.
Lo mismo puede decirse en relación con locuciones interiores, también difíciles de juzgar para el alma.
En estos casos, Juan de la Cruz informa que el discernimiento exacto depende de la santidad del director espiritual:
“Una persona, en consecuencia,
tendrá que ser muy espiritual para reconocer esto”.

Reply