EL ESPOSO: CABEZA DE HOGAR

El mutuo amor.

Los maridos deben amar a sus mujeres como a su propia carne, como Cristo amó a su Iglesia, con amor tutelar y sacrificado, según la verdad del Evangelio, con honor y respeto al vaso más frágil físicamente, no psíquicamente, y en lo es­piritual como a coherederas de la gracia de la vida por la com­pleta igualdad en Cristo

 

La sumisión

La sumisión es el reconocimiento humilde del ordenamiento divino de la sociedad y tiene su aplicación también en la iglesia.

De la misma manera se dice a las esposas que se sometan a los esposos como al Señor que es el que tiene la autoridad, a los hijos que obedezcan a sus padres en el Señor y a los siervos que sean obedientes a sus amos terrenales como a Cristo. O sea, detrás del esposo, los padres

El esposo debe amar a la esposa como Cristo amó a la iglesia

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.” (Col. 3,19).

Cristo como cabeza no somete a la iglesia ni la aplasta, sino que se sacrifica por ella para servirla a fin de que ella pueda llegar a ser lo que él desea. Así también el esposo nunca debería usar su autoridad para anular a su esposa.

Parece absurdo considerar este deber del esposo. Lo sorprendente es que Dios jamás le pide a la esposa que ame al esposo, y es que no hace falta decirle esto a una mujer. Su corazón femenino y tierno le permite amar espontáneamente como una expresión inherente a su naturaleza. No es así con el varón. Su rudeza e insensiblidad le dificultan expresar amor y afecto. No quiere decir que no ame, sucede que le cuesta expresarlo o manifestarlo. Es ahí donde Dios le impone al esposo que ame a su esposa. Este es un mandato imperativo, no una sugerencia.

 

Proveer al Hogar

El hombre está diseñado para ser el proveedor y sustentador de la familia. Esto es aceptado en todas las culturas como algo natural, y así fue el plan original de Dios. No obstante, hoy en día las esposas también son profesionales o hacen empresa y ambos trabajan para el sustento del hogar, lo cual no implica que todas las necesidades son satisfechas. El trabajo genera recursos financieros o materiales, pero no suministra todas las necesidades existentes en una familia, y hay necesidades que la mujer no podrá suplir como sí lo puede y le corresponde al esposo.

En principio, aunque la esposa trabaje y perciba un salario, el esposo siempre deberá ser el principal proveedor a las necesidades materiales del hogar. Por otro lado, es deber del esposo proveer de seguridad y estabilidad emocional a la familia. La paz, la quietud y tranquilidad en el seno familiar es el anhelo de toda familia y el esposo deberá procurar proveer esta aguda necesidad de manera constante.

  Lidera el Hogar
El liderazgo del esposo debe ser ejercido en tres aspectos esenciales: 1) A nivel físico. Siendo el protector de la esposa y de los hijos ante eventualidades que pongan en riesgo la salud e integridad de su familia. Un esposo líder, jamás permitirá que su esposa e hijos sean víctimas de maltratos o agresiones de nadie, siempre estará alerta para proteger a los seres que más ama. 2) A nivel emocional. Apoyando cada vez que su esposa o familia tengan que atravesar experiencias traumáticas. Puede ser la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad, etc., ante tales circunstancias, es imprescindible la presencia confortante del esposo. 3) A nivel espiritual. Guiando a la familia por el camino del bien, inculcando valores y principios espirituales, morales, éticos y de conducta. Esta es una tarea ineludible para el esposo.
Fidelidad
El esposo no debe cometer adulterio,nuestro respeto por nuestra esposa debe de ser uno grande y profundo. Si nosotros reconocemos todo lo que ella hace por nosotros y por nuestros hijos, si reconocemos sus virtudes, entonces podremos ver cuan merecedora es ella de nuestro respeto.
Si buscas ser este buen esposo, busca a Dios cada día pídele que el te diriga y te ayude a cumplir con esa vocación que te ha dado, la del matrimonio.

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