El silencio de Dios

Regularmente nos hacemos la interrogante, Dios porque no me hablas, porque guardas silencio en el tiempo que más te necesito, porque no se despunta de tus labios un simple si o un no. ¡Confia y ora! La oración cambia lo imposible en posible y lo ordinario en extraordinario.
Estoy cansado de luchar contra la corriente, las fuerzas se me acaban, me pierdo en el camino, ya no se que hacer, necesito que tu mano milagrosa toque mi vida. ¡Confía y ora! La oración cambia lo imposible en posible y lo extrardinario en extraordinario.
Dios tu hiciste todas las cosas, creaste el mundo, el mar y el cielo porque no puedes crear una salida a mis encrucijadas, un momento de paz para mi alma atribulada. ¡Confía y ora! La oración cambia lo imposible en posible y lo ordinario en extraordinario.
Necesitas en este tiempo de angustia una palabra con poder, una palabra que provenga del silencio, una palabra que de fruto y que ese fruto permanezca y que te revele la inmensurable riqueza de Dios.

No te angusties si Dios no te habla, todo silencio del Señor tiene un propósito, cuando Dios guarda silencio es porque está trabajando a tu favor.
Si estás angustiado, con algún problema que te agobia derrama tu alma delante de Dios, ora en la mañana, al mediodía y en la noche, la oración todo lo transforma y nos llena de un valor inmensurable.
Ora y confía en las promesas de Dios, la oración nos impulsa a cambiar lo imposible en posible, lo ordinario en extraordinario, lo inusual en usual.
“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”, (Habacuc 3,17-18).
El silencio de Dios vale más que mil palabras, sus planes son mejores que los tuyos y tiene un final de bienestar para ti.
Dios te cuida para siempre, nunca te abandona, siempre conoce tus problemas y actúa cuando le invocas de todo corazón.
Confía en Dios, la fe en Dios te dice en este día que la adversidad nunca será más fuerte que el poder y la promesa del Maestro de protegerte.
Dios te ama, El marcha contigo en medio de la tempestad, El te protegerá en toda circunstancia, aunque no escuches su voz el cuida de ti en todo momento.
Si no puedes escuchar la voz de Dios en medio de la tempestad y sientes que mueres de dolor y miedo, espera en Dios, recuerda que cuando le pides una flor El te regala un jardín.

 

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  1. Alfredo Responder

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