María Madre del Silencio y la Espera Serena

Oración a la Virgen por los enfermos

Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos,

de todos los que, en este momentos,
han perdido el conocimiento.
de los que se quejan y gimen
por tan fuertes dolores,

Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos.

de los que sus heridas no cicatrizan y sus llagas no cierran,
de los que gritan y lloran de dolor,

quédate Madre mía , a la cabecera de los enfermos ,

de los que no pueden
curarse por falta de
medios
y tienen que estar inmóviles,
de los que tendrían que acostarse,
y la necesidad los obliga a trabajar,

quédate Madre Mía , a la cabecera de los enfermos.

de los que buscan vanamente en la cama
una postura menos dolorosa,
de los que pasan
noches interminables sin poder dormir,
de aquellos a los que
atormenta el pensamiento
de una familia en la miseria,

quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos,

de los que tienen que renunciar a sus más
queridos proyectos para el futuro,
y, sobre todo, de los que no creen en una vida mejor,
de los que se rebelan y maldicen a Dios,
de los que ignoran que Cristo sufrió como ellos….

Quédate madre Mía, a la cabecera de los enfermos “

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