Mi alma tiene sed del Dios vivo

 

Salmo 41
“Mi alma tiene sed del Dios vivo.”

Como busca la cierva / corrientes de agua, / así mi alma te busca / a ti, Dios mío.
Tiene sed de Dios, / del Dios vivo: / ¿cuándo entraré a ver / el rostro de Dios?
Recuerdo cómo marchaba a la cabeza del grupo / hacia la casa de Dios, / entre cantos de júbilo y alabanza, / en el bullicio de la fiesta.


 

Mi alma tiene sed del Dios vivo
David en este salmo interpreta el verdadero deseo de las almas por el Dios vivo.
David parece encontrarse en gran necesidad, perseguido hasta la muerte.

Su alma esta muy abatida por estar expulsado del culto publico en la casa de su Dios.

David sintió el mayor dolor por tener que perder la comunión con el Señor y Su pueblo. Como un expulsado andaba vagando el siervo ungido de Dios en el agreste norte donde el Jordan nace y se eleva el monte Hermón, donde un abismo llama a otro abismo con el estrepito de las cascadas de Dios.

Se siente como inundado por las olas y ondas bajo los duros golpes de sus enemigos. ¿Dónde esta tu Dios? Como un ciervo batido por sus acechadores que, en extremo agotado y mustio caera presa del enemigo, eleva el lamento de su alma: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mia”.

Solo el que es nacido de Dios, tiene sed de Dios. El espíritu Santo obra ese anhelo tan íntimo hacía Dios. Pero la separación es tan profunda por mi parte, con mis pecados he ofendido tanto al Altisimo y le provoqué una ira justa. Y sin embargo, esa fuerte convulsion por ese Dios, que grita desde mi corazón sediento: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”.

Articulo escrito por D. Hakkenberg tomado de la Revista En la Calle Recta Año 52 numero 223 de los meses Julio-Agosto del 2010. Usado con permiso.

Reply