MI ESPOSA NO SE SUJETA

Muchas veces las mujeres desprecian el término “sujeción” porque no les gusta la idea de estar sujetas o en obediencia al hombre, pensando que esto las coloca como propiedad del esposo.
El verdadero significado de lo que la Palabra de Dios dice de la sujeción, es estar bajo cobertura; una mujer sujeta sigue la voz de su marido, que procura en bien de ella. Sujeción es completa confianza, seguir al esposo.

Ahora bien, depende del esposo que la esposa se sujete a él. La Palabra de Dios tiene un claro un mensaje el hombre y la mujer dentro del matrimonio: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” más adelante dice “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. (Efesios 5,22-25)

Esposo, comprende esto: Cuando la Palabra de Dios dice que así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella hasta la muerte, te manda a amar a tu esposa de igual manera. La Palabra no dice “únicamente si ella se sujeta, o si ella te obedece”. La Palabra es clara y dice “Maridos, amad a vuestras mujeres”. Dios nos ha dado libre albedrío, y en base a ello, aunque la palabra ordena a las casadas estar sujetas a sus maridos, la sujeción de la mujer es voluntaria. Dios diseñó a la mujer para estar sujeta al esposo, pero esto es algo que como esposos debemos activar. Cómo? Para funcionar como esposa, la mujer pide sentirse amada, deseada y comprendida; si a esto le agregamos protección y provisión, entonces la sujeción, respeto y admiración para ti, como esposo, serán automáticos y tu lugar como cabeza de tu casa será reconocido.

Mujer: Si en algún momento has pensado que la peor parte es seguir siempre al hombre… recuerda que la poslción del esposo no es menos difícil: El debe estar dispuesto a dar la vida por ti… nada más que eso.

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