Porque no tengo lo que quiero?

Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.” Santiago 4,3

EL egoísmo es una conducta que está impulsada por motivaciones auto interesadas, es un amor excesivo que una persona siente por sí misma, lo que le hace estar concentrada solo en su propia necesidad, encerrada en su círculo. Muchas veces son personas que critican y no ayudan a nadie y si lo hacen es porque esperan recibir algo a cambio.

El egoísmo, es un concepto opuesto al altruismo (desinterés, generosidad) y también a lo que en la Biblia se define como el amor: no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 1a de Corintios 13,5. La persona generosa sacrifica su propio bienestar por el beneficio de otros; es decir, busca el bien ajeno antes que el propio.

Jesús es un ejemplo de generosidad, hizo milagros en los cuerpos de los enfermos, sanó a los ciegos, a los sordos, a los mudos, a los paralíticos, a los poseídos, a los leprosos y aún resucitó a los muertos y jamás pidió algo para sí mismo, nunca busco su propia conveniencia, en realidad dio todo de sí para los demás, por eso tenía el respaldo de Dios.

El nivel básico de oración es el del “niño espiritual”, pide todo para sí y muchas veces puede llevarnos al error de creer, que Dios tiene que complacernos en todos nuestros caprichos.
Un cristiano algo mas maduro, comienza a ver la necesidad de los demás y si bien pide por sus necesidades personales, toma una actitud activa en cuanto a pedir a Dios por otros.
Recordemos las palabras del Señor Jesús: “Hay más bendición en dar que en recibir”». Hechos 20,35

Probablemente estas orando por “algo” que quieres que suceda en tu vida, pídele a Dios que examine tu corazón y sea él quien te dirija y ponga deseos, propósitos generosos conforme a su voluntad, y si se mantiene el deseo que tienes sigue orando pero con la confianza de saber que Dios está obrando en silencio a tu favor.

Salmos 139,23 “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos.”

Piensa en una persona que está pasando por una difícil situación, ora a Dios para que bendiga a esta persona, luego piensa en las personas de tu ciudad y también intercede por ellos, para que puedan llegar a conocer a Jesús

Sé de bendición a otros con tus oraciones.

“Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.” Santiago 5,16

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