Predicar con el ejemplo

Predicar sin palabras

Te has preguntado alguna vez el significado de “predicar con el ejemplo”? es algo muy sencillo, se trata de ser consecuente con aquello en lo que crees, y no hacer nada que contradiga tus convicciones. Fácil de decir pero ¿Será acaso igual de fácil de hacer?
Nuestras acciones, el cómo nos comportamos y como somos con nuestros semejantes son el fruto, de que aquello en lo que creemos? se ha hecho o se está convirtiendo una realidad en nuestra vida? Si vemos esto aplicado en la vida de A esto se refería Jesús cuando decía “Por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7,16)
Jesús acompañó siempre sus palabras con hechos: Realizó milagros, sanó a los enfermos, echó fuera demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” (Marcos 1,34)
Compartió con pecadores pero sin participar del pecado, “Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a casa de un pecador. ” (Lucas 19,4)
Sirvió a a los suyos, “Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” (Juan 13,5)

Nuestro testimonio personal, nuestro comportamiento con los demás, es una manera poderosa de mostrar a otros y enseñar acerca de nuestra fe; dejar que otros vean a Jesús a través de nosotros, la manera más hermosa de permitir que el evangelio se haga vida en nosotros y transmitirla con quien tratamos en el trabajo, con nuestros hermanos y hermanas de Comunidad, con nuestros amigos…con los que nos rodean en nuestra casa. Cuando permites que otros conozcan al Señor a través de ti, entonces, es cuando el impacto del evangelio llega a tu medio; pero más que por lo que digas, por lo que hagas, por cómo te comportes, si tu vida realmente está bajo la dirección de lo que Jesús nos enseña a través de los evangelios, y del Espíritu Santo; Si tus hechos no contradicen el evangelio. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,” (2da Timoteo 2,15)

Hoy es nuestra oportunidad de sembrar en las personas más que palabras, hermosas semillas con nuestro testimonio, y nuestro proceder. Cada día, procura pedirle al Señor que te ayude a que tus hechos y palabras vayan siempre en la misma dirección, que tus acciones no contradigan el evangelio. Recuerda que con la humildad en el servicio se predica más que con palabras. No quieras quitarle a Jesús Su lugar, mesías hay solo uno… el que dio su vida por ti y por mí en la cruz. Animo!!!

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  1. Berta Portillo Responder

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