Saber escuchar

Saber escuchar a otras personas y estar atentos con sinceridad es un aspecto importante para cada cristiano. Por ejemplo, Un cristiano inteligente puede adivinar la necesidad de las personas, pero un cristiano sabio y compasivo que convive con Jesús todos los días, prefiere tener la oportunidad de acercarse para escucharla.

El seguidor de Cristo debiera tener paciencia para escuchar a las demás personas. En nuestro mundo de pecado, existe gente con conflictos y tragedias que necesitan que alguien las escuche. Gente con el matrimonio destruido, con hijos acabados por las drogas y el alcohol. Entonces, pienso que estas personas necesitan hablar con alguien. Necesitan que alguien los escuche. Y, a veces, el pastor no está cerca para cumplir esta función. Entonces, el miembro de iglesia, el cristiano revestido de la gracia de Cristo debe de llevar la esperanza a las personas que atraviesan por el valle de sombra y dolor.

Pero, a veces, ¿Qué es lo que nos hace malos oidores? Tal vez, porque nunca se no enseño a escuchar. Pero sabes, el Señor Jesús para atender las necesidades de las personas, primero las escuchaba. Tal vez porque el objetivo de Cristo no era simplemente brindar una ayuda humanitaria que se acaba fugazmente sin resolver el verdadero problema, la verdadera tragedia de los hombres. El objetivo de Jesús era sanar por dentro primero, el interior, sanar el alma, el corazón, darle la ayuda espiritual que es eterna y sin ella no podemos ser felices completamente. Entonces, atendía la necesidad física. Por lo tanto, escuchar para atender las necesidades de los demás, no es un deseo natural que pueda surgir del ser humano. Tú no eres capaz de escuchar la necesidad de los demás sino estás con Jesús. Porque es algo que solo Jesús puede implantar en el corazón de los que confían en él.

Un ejemplo, en la escuela nos enseñan a hablar, leer y escribir, pero no hay cursos dedicados para aprender a escuchar. Cuando sabes escuchar a una persona, tú descubres cosas interesantes sobre las personas, que despiertan la necesidad de convivir todos los días con Jesús. Sin embargo, la habilidad de escuchar, es porque nadie puede hablar y escuchar al mismo tiempo. Diógenes, un filósofo griego dijo que “tenemos dos oídos y solo una lengua para poder escuchar más y hablar menos”.

¿Cómo sabrás cómo ayudar a la gente sino las escuchas? ¿Cómo descubrirás la necesidad de Cristo en el ser humano, sino escuchas los problemas del mundo? La respuesta es: nunca lo sabrás, nunca lo descubrirás. Entonces, solo nos resta una opción: escuchar.

Tal vez te preguntes: ¿Qué aporta escuchar a otros a nuestra relación con Jesús? Escuchar implica estar completamente presente. Si tu mente se pierde en otras cosas, tu no estas escuchando. Escuchar requiere paciencia. Escuchar no necesariamente significa quedarse en silencio. Sino todo lo contrario, es un oyente activo que demuestra que está involucrado, interesado en ayudar para hacer el bien. Y, dime una cosa ¿no es la obra que Jesús está haciendo por cada uno de nosotros?

El ser buen oyente es un ejercicio de todos los días que edifica el carácter. Y el éxito de la relación con Jesús se puede medir por la capacidad de escuchar su voz y seguirlo a él. Porque, la habilidad de escuchar es un componente de la comunicación que tengas todos los días con Jesús.

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2 Comments

  1. Alfredo Responder

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