Señor, ayúdame a ser humilde.

 

Señor,  ayúdame a ser humilde, pero la Humildad,  que es?

Quedarán solo los sencillos y humildes, porque son ellos los quienes confían en el nombre del Señor. Sofonías 3,12

*Ser humilde es reconocer la verdad: que no soy más que criatura de Dios, imperfecta, necesitada, que cae una y otra vez en el pecado.
Pero a la vez reconocer que soy criatura amada infinitamente por Dios, redimida por Él y llamada a dar frutos en mi vida.

*Ser humilde es abstenerte de demostrar lo que sabes o lo bueno que eres en determinada área, o insistir que siempre tienes las razón.

*Ser humilde es cuando reconoces tu necesidad de Dios y tomas conocimiento de qué manera él provee para tu vida.

*Ser humilde es reconocer los DEFECTOS que tengo, y reconocer también mis CUALIDADES.

(Ver video)


“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23.12).

En esta cita bíblica Jesús nos muestra su humildad un día antes de ir a la cruz, Jesús lavó los pies de sus discipulos  y asi demostró mucho su humildad .

¿ COMO SE LOGRA LA HUMILDAD ?

Para ser humilde es necesario, mirarme a mi mismo, de cara a Dios y no de cara al humano.

Aceptar que soy pequeño ante la grandeza de DIOS, reconocer que yo valgo no por mismo; sino porque soy hijo de Dios y que todo lo que tengo viene de El.

ORACIÓN POR LA HUMILDAD

(P. Ignacio Larrañaga)
Señor Jesús, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran. Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.
No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.
No sé de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme más que los otros.. Hago lo que no quiero. Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.
Dame la gracia de perdonar de corazón. La gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan.
Dame la gracia poder, con tranquilidad, criticarme a mí mismo. La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias de otros.
Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no resalto ante los demás, con lo que digo, con lo que hago.
Ayúdame Señor, a pensar menos en mí y a abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.
En fin, mi Señor Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo poco a poco un corazón manso, humilde, paciente y bueno.
Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
Así sea.

LA HUMILDAD HACE GRANDE EL CORAZÓN

 

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  1. Fabio L. Mayorga G. Responder

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