Siganme y los hare pescadores de hombres

Creer y actuar conforme a la llamada.
Siganme y los hare pescadores de hombres
El Evangelio de Hoy
san Mateo 4, 18-22

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme y los haré pescadores de hombres». Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron. Palabra del Señor.

Oración introductoria
Espíritu Santo, creo en Ti y confío plenamente en tu amor. Pongo en tus manos mi oración para que se convierta en la luz y la fuerza que me permita responder con prontitud a lo que hoy quieras pedirme. Que sepa dejar a un lado todas mis preocupaciones para guardar el silencio que me permita escucharte.

Petición
Señor, concédeme convertirme en un verdadero seguidor tuyo y de tu Reino.

Meditación de El Evangelio de Hoy
Creer y actuar conforme a la llamada.



«Encontramos una palabra que nos afecta de modo particular: la palabra “llamada”, “vocación”. San Pablo escribe: “comportaos de una manera digna de la vocación, de la klesis, que habéis recibido”. Y la repetirá poco después, afirmando que “…una misma esperanza a la que habéis sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida”. Aquí, en este caso, se trata de la vocación común a todos los cristianos, es decir, de la vocación bautismal: la llamada a ser de Cristo y a vivir en Él, en su cuerpo. Dentro de esta palabra está inscrita una experiencia, resuena el eco de la experiencia de los primeros discípulos, la que conocemos por los Evangelios: cuando Jesús pasó por la orilla del lago de Galilea, y llamó a Simón y Andrés, y después Santiago y Juan. Y antes aún, junto al río Jordán, después del bautismo, cuando dándose cuenta de que Andrés y el otro discípulo lo seguían, les dijo: “Venid y veréis”. La vida cristiana comienza con una llamada y queda siempre una respuesta, hasta el final. Y esto tanto en la dimensión del creer como en la del actuar: tanto la fe como el comportamiento del cristiano son correspondencia a la gracia de la vocación» (Benedicto XVI, 7 de marzo de 2011).

Reflexión apostólica
«Conscientes de que la voluntad de Dios es el único camino que garantiza la realización plena de toda persona y de su proyecto de vida, han de mantenerse siempre abiertos y atentos a la voz de Dios para escuchar su llamado a seguirle mediante la vocación, estado de vida y profesión que Él tenga dispuesto para cada uno. Para responder a este llamado, además de cultivar la oración y el recogimiento interior, es necesaria una actitud de generosidad y magnanimidad, reconociendo en la propia vocación un designio amoroso y eterno de Dios para caminar hacia Él sirviendo a la Iglesia y a la sociedad, al margen de los gustos o caprichos personales, tan cambiantes y relativos»

Propósito
Agradecer a Jesús su llamado a la santidad rezando, hoy viernes, un via crucis.


Diálogo con Cristo

Señor, Tú lo has dado todo por mí: te hiciste hombre, naciste pobre, trabajaste humildemente toda tu vida para darme ejemplo y moriste por mí en la cruz a fin de salvarme. Señor, quiero responder a mi llamado en tu Iglesia, en el Regnum Christi. Pídeme lo que quieras. Quiero ser totalmente tuyo. A partir de hoy quiero vivir pendiente de tu voluntad. Concédeme vivir para Ti y para tu Reino.

«A la constancia del dolor hay que responder con la constancia del amor y a la intensidad del sufrimiento con la intensidad del ofrecimiento»
(Cristo al centro, n. 718).

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