Un alto empresario deja su empleo por su familia

Carlos Raúl Yepes asumió lapresidencia  de Bancolombia hace cinco años, pensando en que su permanencia sería hasta su jubilación, pero contaba con una carta que su hija le escribiría en septiembre del año pasado; cosa que le custionó cual era sus prioridades en la vida: su familia, su salud, tener una vida tranquila como cualquier otra persona, sin privarse de lo cotidiano, lo simple o lo básico.

EN una entrevista, Carlos Yepes, dijo :”Me hubiera gustado quedarme más en el banco, pero estos puestos son muy exigentes y yo me desgasté mucho físicamente. Dejé de ir a cine, de frecuentar a los amigos, a la misma familia. Empezaron mis enfermedades y la tercera vez que me ingresaron a la clínica el año pasado, mi hija mayor me escribió una carta (septiembre), en la que me decía: “quiero que me veas graduar, que me veas casar, que cargues a mis hijos, pero como estás actuando y asumiendo tus responsabilidades ahora no lo vas a lograr”. Eso me dolió mucho y me pregunté a qué le estaba entregando las cosas, me privé de la familia, de ver jugar fútbol a mi hijo, de recibir calificaciones en el colegio, porque siempre tenía una responsabilidad. Por eso, después de 22 años en el banco, decidí que era hora del retiro.

Tuve que reunirme con mi familia y medir juntos cuales eran las prioridades, yo nunca quise poder ni plata. Vimos que mis responsabilidades laborales son superiores a mi condición física, entonces vimos que era momento de recuperar lo que no pude hacer en muchos años; como  tocar piano, aprender italiano, seguir hablando de paz y convivencia, de cultura ciudadana, y hasta comerse un helado con la señora.

La decisión sorprende en el imaginario nuestro porque uno solo tiene dos salidas: jubilarse o que lo echen, y yo no quería ninguna de las dos cosas. Si mis jefes están contentos, ni me les voy a quedar toda la vida ni quiero que me saquen en cualquier momento. Ahora, un aspecto fundamental es la responsabilidad, y toda la vida trabajé para ser el funcionario más prescindible del banco, y allí las directivas sabían lo que yo pensaba, dónde me movía, con quién hablaba, siempre un libro abierto. Si me dicen ‘entregue el banco mañana’, queda en las mejores condiciones porque hay un equipo directivo entregado, informado y comprometido con la estrategia, y eso es de mucho valor.

 

 

 

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