UN HIJO: UN REGALO DE DIOS

“Los hijos son un regalo de Dios, son una recompensa de su parte” Salmo 127:3

Nuestros hijos son “nuestros”, pero, habría que agregar, más que ser nuestros son de Dios. Nosotros pusimos las condiciones biológicas para engendrarlos. Pero en el mismo instante de su concepción, Dios infundió una semilla de vida un alma espiritual.

Los hijos, ¿una bendición?

¿Qué padre o madre no se ha emocionado ante el primer llanto de su recién nacido? Ahí está “tu hijo”. Ese pequeño tesoro es “tu hija”. No hay palabras para describir la emoción que se siente.
Dios da los hijos como bendición del cielo. Son motivo de gozo

“He aquí, herencia de Jesús son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.Como saetas en mano del valiente,así son los hijos habidos en la juventud.Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.” Salmos 127.3-5

El tener hijos es prueba de la misericordia de Dios para nosotros, criaturas caídas y pecadoras. Ser padre o madre es un don dado por el Eterno.
Al recibir la bendición de los hijos, el Señor no te está dando un pesado yugo que tienes que cargar. Él te ha dado un privilegio a disfrutar. Si descuidas los simples principios que Dios establece en su Palabra, la crianza de los hijos se hará una cosa muy difícil de llevar.
Pero te preguntarás: “¿Hay aspectos desagradables en la crianza de mis hijos?” Sí, claro que sí. Disciplinar a tus hijos no produce ningún deleite. La disciplina de los hijos le proporciona más pesar al padre o a la madre que al hijo. No obstante, trae gozo finalmente cuando seguimos el plan de Dios y disciplinamos a nuestros hijos.

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso,y dará alegría a tu alma.”Proverbios 29.17

Si como padre o madre que conoce a Cristo sigues los principios bíblicos en la crianza de tus hijos, más temprano que tarde verás el efecto positivo en ellos.
Da gracias a Dios ahora mismo por la bendición de tus hijos.

Cuando los padres entienden que cada hijo  es un privilegio, una prueba de confianza y de amor del Señor con esa persona y con su familia, aceptan con alegría esa nueva misión: la de recibir a su hijos con amor, mientras están en la tierra, a corresponder a su vocación y a perseverar en ella. Porque en un sentido amplio, la llamada de sus hijos también les compromete a ellos: Dios les llama a ser padres de un alma entregada a Dios.

Por esa razón, en gran medida, los hijos deben la vocación a sus padres: “El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara –escribe Teresa de Avila– si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favoreció para ser buena”.

Agradezcamos al Señor por elegirnos ser padres y pidamos sabiduría para criar hijos buenos temerosos a él.

 “Antes de que tu nacieras te conocía y te consagré” Jeremías 1:4-5

Desde que estamos en la pancita de nuestra mamita somos una bendicion de Dios!!

Cuando Dios nos mande un hijo, demos gracias y no temamos tal y como nos dice el canto que los invitamos a escuchar.

Bendiciones

 

 

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4 Comments

  1. ALBY MENDOZA Responder
  2. amparo.acevedo Responder
  3. Editor Responder

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