Una mujer de fe en su hogar

Tenemos que ser mujeres sabias que edificamos nuestras casas (Proverbios 14,1). El ministerio de la mujer ha de centrarse en primer lugar en su hogar. Todo el pasaje de Proverbios 31,10-31, nos habla del equilibrio en la vida de la mujer. Dios nos ha hecho maravillosas, polifacéticas, prácticas, soñadoras, hábiles etc. Estos versículos forman un poema acróstico. La primera letra de cada versículo corresponde a las letras del alfabeto hebreo.

¡Mujer virtuosa! Contemplemos la personalidad de esta mujer. Es activa, voluntariosa, habilidosa y artista, generosa, caritativa, previsora, emprendedora, cuidadosa de su aspecto, sabia y misericordiosa. Pero la cualidad más maravillosa que tiene es que teme al Señor, y ese es el principio de la sabiduría. Esta mujer virtuosa tiene todo un abanico de cualidades.

No quiero que nos deprimamos al ver que no tenemos las mismas cualidades que esta mujer. El Señor te ha creado como eres y eso no lo podemos cambiar, pero sí podemos poner los cimientos de nuestro carácter que es el temor a Dios. Dios no se preocupa tanto de lo de afuera sino de tu espíritu interior. Lo que Dios valora en una mujer es un carácter afable y apacible (1ª Pedro 3:1-4). Fijaros que aquí Pedro está enseñando que la mujer tiene que ser decorosa, casta y respetuosa en su conducta, y modesta en su adorno. Dios mira el corazón y lo que realmente interesa es que reflejemos el carácter de Cristo. Pedro no describe la moda. La moda va cambiando, pero cada una sabe lo que es modesto o no. Quizás nunca hemos reflexionado en este asunto de la ropa, o no se habla mucho en las iglesias, pero incluso Dios se preocupa de cómo quiere que nos vistamos. Por lo tanto no le demos tanta importancia a lo externo sino al espíritu interno.

Según el diccionario “el carácter es el conjunto de cualidades psíquicas y afectivas, heredadas o adquiridas, que condicionan la conducta de cada ser humano distinguiéndole de los demás”. El carácter es lo que somos, los rasgos que definen nuestra personalidad. Lo que hacemos procede de lo que somos, es decir, actuamos de acuerdo a la clase de persona que somos.

A los ojos de Dios, nuestro carácter, nuestra estatura espiritual, es mucho más importante que las grandes cosas que podamos hacer. El carácter cristiano es humilde, manso, justo, misericordioso y limpio de corazón. El carácter básico de la mujer es entrega, sacrificio, ternura, comprensión y compasión.

Ahora bien, y para acabar ¿cómo se forma un carácter cristiano en la mujer? Buscando a Dios cada día, y obedeciéndole. No hay recetas mágicas, ni hay nada nuevo que se haya descubierto en el mundo cristiano, sigue siendo como siempre ha sido. Orad y velad, leer las Escrituras, aprenderlas, derramar vuestro corazón al Señor cada día y esa es la escuela mejor (la de las rodillas) para que el Señor obre y siga obrando en nuestras vidas.

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