Ora siempre

Ora siempre.

Ora por el que te ofende
Ora por el que te ataca
Ora por el que te rechaza
Ora por el que te insulta
Ora por el que te ignora
Ora por el que te denigra
Ora por el que habla mal de ti
Ora por el que calumnia y difama
Ora por el que te traiciona
Ora por el que te pone en mal
Ora por el que te desprecia
Ora por el que te critica y odia
Ora por el que te envidia


Tú oración tiene el poder de llenar de paz tu corazón !! De caminar sobre los problemas sin temor; si oras no amargas tu existencia y vives más feliz.
Ora por los que no conocen el amor de Dios y por eso hieren sin parar, se creen fuertes pero son quebradizos y frágiles y pobres de espíritu.


Quiero ofrecerte mi oración humilde por ti, por los que amas y especialmente por los que más daño te han hecho.
No dejes que more el resentimiento ni la tristeza en ti.
Llénate de paz y calma en el nombre del Señor. Todo pasa, sólo Dios queda.

 

( por Monseñor Colindres )

Gracias por este año que finaliza

Gracias, Señor:

Por haber llegado al final de este año 2015
creyendo, confiando y amándote.

Fueron muchas veces las que animaste mi fe,
las que corriste a mi encuentro.

Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.
Gracias por las ayudas, la compañía
y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.

Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.

Gracias, Señor, por tanto como he recibido,
que no fueron méritos míos, sino dones tuyos…
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo,
por el trabajo que desempeñé,
y por el descanso de que disfruté.

Gracias por aquel fracaso y aquella desilusión.

Perdón, Señor:

Por la palabra que callé.
Por esa mano que no tendí.
Por la sonrisa que escatimé.
Por el saludo que negué.
Por la mirada que desvié.
Por la disculpa que no pedí.
Por esos oídos que no presté.
Por ese gozo que no compartí.
Por tanta lágrima que no enjugué.
Por esa verdad que omití.
Por tantas veces, Señor,
como me marché de Vos o como no te abrí.
Ayúdame, Señor, quiero comenzar con fuerza
este nuevo año de mi vida.

Amen

Carta de Dios para ti

Querida Hija Mía:

Sé cuán abrumada te sientes. La carga es tan pesada que a veces sientes que no podrás continuar.
El peso de las responsabilidades es tanto que a veces no tienes tiempo ni para descansar. Se ha hecho difícil seguir el camino sin mirar atrás, pero como sabes que la mejor decisión que tomaste ha sido servirme y creer en mí; aunque agotada, no te has rendido.

Yo soy tu Padre Amado,el que te sostiene, quien nunca te ha dejado sola. Aunque no lo logres ver ahora, mis pensamientos y mis caminos son más altos que los tuyos. Mi gracia ha sido derramada sobre ti, yo te he dado las armas para que pelees y ganes esta batalla.

El día de hoy quiero que sientas mi Espíritu Santo inundando tu vida, fortaleciéndote, infundiendo nuevos alientos, depositando una alabanza nueva. Hoy quiero dar un refrigerio especial a tu alma para que puedas recibir la paz que sobrepasa el entendimiento y se sobrepone a las circunstancias.

No hay nada imposible para mí. Conozco cada detalle, lo que te preocupa, lo que callas, lo que me pides y lo que esperas. Recibirás respuestas, experimentarás mi gloria, cantarás victoria. ¡No temas, esfuérzate y sé valiente! Cobra ánimo, no desfallezcas. Yo renuevo y deposito de mi aceite sobre tu vida; unción fresca y gozo en medio de la prueba. Tú no estás sola, yo estoy contigo en todo el trayecto.

Cada palabra que he dicho será cumplida. A los tuyos los tengo en el hueco de mi mano. Están a salvo, están seguros. Yo he de suplir todo cuanto falte, tú serás testigo de mi provisión. Tú me has dado, pero yo te daré aún más. Porque el que en lo poco me es fiel, en lo mucho me place poner. Miro tu corazón y quiero que sepas que observo y enjugo cada lágrima. Descansa en mi presencia y espera con tranquilidad la bendición que habrás de recibir.

De tu Padre Que Te Ama:

Suplica ante los ataques del Enemigo.

Señor aplaca la ira de los violentos, que sólo produce dolor y tristeza en los demás.
Protege a los sencillos e indefensos, a los más pequeños y frágiles, a los que lloran la impotencia de no poder suprimir la muerte y el mal.

Señor, no dejes que reinen la miseria y la desolación en medio de tu Pueblo y suscita operadores de bien y de misericordia cuando arrecian las fuerza de la oscuridad que viene del Enemigo infernal.

Líbranos de la muerte eterna y dinos qué no estamos solos Señor !!! Haz brillar tu luz y tu rostro sobre nosotros y no nos sueltes de tu mano segura y bondadosa.
Señor de la vida y del amor bendice a los que tienen mucho miedo y a los que se encuentran hoy en peligros múltiples y graves.

Abraza fuerte a los que buscan refugio y valor para seguir viviendo y para seguir amando.

Natividad Virgen Maria

La Natividad de la Santísima Virgen María, 8 de septiembre

La Virgen María fue la Madre de Jesús y, con este hecho, se cumplieron las Escrituras y todo lo dicho por los profetas. Dios escogió a esta mujer para ser la Madre de su Hijo. Con ella se aproximó la hora de la salvación. Por esta razón la Iglesia celebra esta fiesta con alabanzas y acciones de gracias.

Un poco de historia

El nacimiento de la Virgen María tuvo privilegios únicos. Ella vino al mundo sin pecado original. María, la elegida para ser Madre de Dios, era pura, santa, con todas las gracias más preciosas. Tenía la gracia santificante, desde su concepción.

Después del pecado original de Adán y Eva, Dios había prometido enviar al mundo a otra mujer cuya descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente. Al nacer la Virgen María comenzó a cumplirse la promesa.

La vida de la Virgen María nos enseña a alabar a Dios por las gracias que le otorgó y por las bendiciones que por Ella derramó sobre el mundo. Podemos encomendar nuestras necesidades a Ella.

La fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María se comenzó a celebrar oficialmente con el Papa San Sergio (687-701 d.C.) al establecer que se celebraran en Roma cuaro fiestas en honor de Nuestra Señora: la Anunciación, la Asunción, la Natividad y la Purificación.

Se desconoce el lugar donde nació la Virgen María. Algunos dicen que nació en Nazaret, pero otros opinan que nació en Jerusalén, en el barrio vecino a la piscina de Betesda. Ahí, ahora, hay una cripta en la iglesia de Santa Ana que se venera como el lugar en el que nació la Madre de Dios.

Algo que no debes olvidar

María vino al mundo sin pecado original y con la gracia santificante.
La Virgen María fue escogida para ser la Madre de Dios.
La Virgen María fue pura y santa.
Al nacer la Virgen María se cumplió la promesa de Dios de que mandaría al mundo a una mujer de la que nacería el Salvador para liberarnos del pecado.

Cómo vivir la fiesta en familia

Llevar flores a la Virgen en alguna capilla, en señal de que la amamos y dando gracias a Dios por haberla creado y escogido para esa gran misión.

Pedir a la Santísima Virgen María, para que nos consiga la gracia que más necesitemos en este momento de nuestra vida, como familia.

Oración

María, en este día que festejamos tu nacimiento, te pido que me ayudes a estar siempre cerca de ti y de tu Hijo Jesús.

Bendición del hogar

¡Dios mío!, bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y la paz.
Bendice, la puerta abierta como dos brazos extendidos que dan la bienvenida a mis invitados.
Bendice, las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana, y por donde se asoman las estrellas del firmamento, que son luces de esperanza para la humanidad.
Bendice, los muros que nos defienden del viento, del frío, del calor, y que son nuestros amigos en las horas que pasamos en la casa.
Bendice, nuestra mesa, y los sitios de trabajo diario para que nos ayudes, y el lugar de reposo para que nos guardes del peligro.
Bendice, el techo que cobija los afanes de hoy, y los sueños de mañana, y que guarda para siempre entre los vivos, la memoria sagrada de los que se han ido al cielo.
Bendice, la luz de la casa, la madre, la fuerza, y el aliento….. el padre, y que sean benditos los hijos, luz de esperanza, y de sueños futuros.
Bendice, los sentimientos, las ternuras, el amor, los anhelos que florecerán en nuestras vidas cotidianas.
Bendice, nuestros pensamientos para que siempre sean puros, y las palabras para que sean rectas, y que nuestros actos en la tierra nos conduzcan a TÍ.
Bendice nuestras horas de paz y de silencio, para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu, y este nos lleve puros hacia TÍ.
Bendice, nuestros dolores más profundos, y nuestras alegrías porque son el corazón de la familia.

¡SEÑOR!, QUÉDATE SIEMPRE CON NOSOTROS….. EN TU MORADA….. EN NUESTRA CASA

Orar juntos en el matrimonio

Debemos orar juntos como pareja, para nuestro matrimonio
El orar juntos como pareja es una de las armas más poderosas que tenemos en contra del divorcio y en favor de la construcción de la intimidad en su matrimonio. Orar juntos no sólo nos acerca el uno al otro, profundamente reforzamos nuestra relación con el Señor.
Les invitamos a que visites a Jesús Sacramentado y juntos elevemos esta oración.
Oración del matrimonio
Señor, nuestro Dios,
te bendecimos
por tomar en tu mano
nuestro amor.
Ayúdanos a cumplir
nuestra misión,
ven a compartir
nuestra vida.
Ayúdanos
a formar a nuestros hijos,
a ser testigos de tu amor,
en nuestra familia
y en la comunidad.
Danos fuerzas
en los desalientos.
comparte nuestras alegrías.
Señor, bendice nuestro amor.
Amén

Encontraras a Dios

Dondequiera que pongas tu mirada,
dondequiera que fijes tu atención,
dondequiera que un átomo subsista,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las formas diversas de las nubes,
en los rayos dorados que da el sol,
en el brillo que lanzan las estrellas,
ENCONTRARAS A DIOS.

En los dulces balidos que en los prados
el rebaño da al silbo del pastor,
en los trinos cambiantes de las aves.
ENCONTRARAS A DIOS.

En la sangre que corre por tus venas,
en la misma conciencia del tu YO,
en los propios latidos de tu pecho,
ENCONTRARAS A DIOS.

En la santa figura de la madre
cuyo seno la vida te donó,
en la franca sonrisa de una hermana,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las lindas pupilas de la joven
que de amores prendió tu corazón,
en la grata visión de un ser querido,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las horas de sombra y amargura
cuando a solas estés con tu dolor
si le buscas en la sombría noche
ENCONTRARAS A DIOS.