ORACION A NUESTRA SEÑORA DESATANUDOS

Santa María desatadora de nudos
Santa María, llena de la presencia de Dios,
durante los días de tu vida aceptaste con
toda humildad la voluntad del Padre,
y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con
sus confusiones.

Ya junto a tu Hijo
intercediste por nuestras dificultades y,
con toda sencillez y paciencia,
nos diste ejemplo de cómo desenredar
la madeja de nuestras vidas.
Y al quedarte para siempre como
Madre Nuestra, pones en orden y haces mas
claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra,
Tú que con corazón materno desatas los
nudos que entorpecen nuestra vida,
te pedimos que nos recibas en tus manos
y que nos libres de las ataduras y confusiones
con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.

Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo,
líbranos de todo mal, Señora Nuestra
y desata los nudos, que impiden nos unamos a Dios,
para que libres de toda confusión y error,
los hallemos en todas las cosas,
tengamos en El puestos nuestros
corazones y podamos servirle
siempre en nuestros hermanos. Amén

Orando para ser buenos padres

SEÑOR, ENSÉÑANOS A SER BUENOS PADRES.

Donde no hemos sido moldeados según tus caminos, sánanos Señor, en aquellas áreas y ayúdanos a perdonar primeramente a nuestros padres.
Danos una revelación de ti y un hambre en tu corazón para conocerte en verdad como nuestro Padre celestial.
Atráenos para que pasemos tiempo en tu presencia y podamos ser más como tú, y comprender por completo tu compasión y amor hacia nosotros como Padre.

Danos ese mismo corazón tierno y compasivo para educar a nuestros hijos.
Ayúdanos a equilibrar la misericordia, el juicio y la instrucción al igual que tú lo haces. Aunque tú requieres obediencia, eres pronto para conocer un corazón arrepentido. Que nosotros también seamos así.

ENSÉÑANOS CUÁNDO Y CÓMO DISCIPLINAR A NUESTROS HIJOS.

Ayúdanos a comprender que el que ama a su hijo lo disciplina pronto (Proverbios 13,24) Que jamás “hagamos enojar a nuestros hijos con nuestra represión, sino criarlos según la disciplina e instrucción tuya Dios” (Efesios 6,4).

Oramos para que estemos unidos como esposos en las reglas que ponemos a nuestros hijos y estar de acuerdo por completo en cómo los criamos.
Oramos tambien para que no haya ninguna contienda ni discusión en cuanto a cómo lidiar con ellos y con los asuntos que rodean sus vidas.
Danos la habilidad para comunicarnos con nuestros hijos. Para que no seamos severos, duros, crueles, fríos, abusivos, poco comunicativos, pasivos, criticónes, débiles, indiferentes, negligentes, no confiables o que nos involucremos en sus vidas.

Ayúdanos a ser amables, amorosos, de corazón tierno, cálidos, interesados, que brindamos apoyo, cariñosos, involucrados, fuertes, constantes, confiables que nos comuniquemos con palabras sabias, comprensivos y pacientes.
Que siempre inspiremos a nuestros hijos a honrarnos como sus padres para que sus vidas sean largas y bendecidas.

Señor, sé que les pasamos una herencia espiritual a nuestros hijos. Que la herencia que les pasemos sea rica en la plenitud de tu Espíritu Santo.
Ayúdanos a moldear con claridad en nuestros hijos un caminar sumiso a tus leyes. Que nos deleitemos en nuestros hijos y anhelemos criarlos en tus caminos.
Ser un buenos padres es algo que deseamos mucho.
Oramos para que nos concedas el deseo de nuestro corazón.
Amén y Amén

Una esposa nueva

¿QUIERES QUE TU ESPOSO CAMBIE?… ORA A DIOS PARA QUE ÉL TE CAMBIE A TI PRIMERO.
Señor, ayúdame a ser buena esposa. Comprendo que no tengo lo que es necesario para ser así si no tengo tu ayuda.
Toma mi egoísmo, impaciencia e irritabilidad y tórnala en bondad, templanza y deseo de sobrellevar todas las cosas.
Toma mis viejos hábitos emocionales, forma de pensar, reacciones automáticas, suposiciones rudas y postura de autoprotección y hazme paciente, bondadosa, buena, fiel , gentil y con dominio propio.
Toma la dureza de mi corazón y dame un nuevo corazón y obra en mi tu amor, paz y gozo… (Gálatas 5,22-23).
Permíteme Padre que las palabras que hable sean tuyas y no mías, permíteme ser pronta para escuchar y lenta para hablar.
Yo no puedo subir más alto de donde estoy en este momento, Solo tú puedes transformarme.
Muéstrame dónde hay pecado en mi corazón, en especial relacionado con mi esposo. Confieso que a veces he sido poco amable, criticona, he estado enojada, resentida, he faltado el respeto, o no lo he perdonado.
Ayúdame a poner a un lado cualquier herida, enojo o desencanto que pueda sentir y perdonarlo como tú lo haces, de forma tal y completa.
HAZME UN INSTRUMENTO DE RECONCILIACIÓN, PAZ Y SANTIDAD EN MI MATRIMONIO.
Capacítanos para comunicarnos bien y rescátanos de la trinchera de la separación donde comienza las realidades del divorcio.
Haz que yo sea para mi esposo la ayuda idónea, compañera, defensora, amiga y apoyo. Ayúdame a crear para él un lugar apacible de descanso para cuando regrese a casa.
Enséñame a cuidar de mí y mantenerme atractiva para él. Hazme una mujer creativa y segura de mi misma, rica de mente, alma y espíritu; una mujer que él puede presentar con orgullo como su esposa.
Dejo todas mis expectativas en tu cruz.
Ayúdame a aceptarlo como es y no tratar de cambiarlo.
Comprendo que en algunas cosas él nunca cambiará, pero al mismo tiempo, lo dejo libre para que cambie en aquellas cosas que nunca pensé que pudiera hacerlo.
Dejo cualquier cambio que sea necesario, que sea hecho por tus manos y acepto que ninguno de nosotros es perfecto y nunca lo seremos.
Solo tú, Señor, eres perfecto y pongo mis ojos en ti para que nos perfecciones.
Enséñame a orar por mi esposo y haz de mis oraciones un verdadero lenguaje de amor.
Donde el amor ha muerto, crea un nuevo amor entre nosotros.
Muéstrame lo que el amor incondicional es en realidad y cómo comunicarlo de forma que él lo perciba con claridad.
Trae unidad entre nosotros para que podamos estar de acuerdo a todas las cosas (Amos 3:3)
Que el Dios de la paciencia y el consuelo nos conceda que tengamos el mismo pensamiento el uno hacia el otro de acuerdo a Cristo Jesús (Romanos 15,5).

Has de nosotros un equipo, que no busquemos vida separadas, competitivas o independientes, sino más bien trabajando juntos, sin estar atentos a las faltas de cada uno y las debilidades para el bienestar del matrimonio.
Ayúdanos a buscar las cosa que dan paz con las que podemos estar “en armonía y que no haya divisiones entre nosotros sino que nos mantengamos unidos en un mismo pensamiento y en un mismo propósito” (1 Corintios 1,10)
Oro para que nuestro compromiso contigo y del uno para el otro crezca fuerte y con más pasión cada día.
Capacítalo a él para que sea la cabeza del hogar como tú lo creaste y muéstrame cómo apoyarlo y respetarlo a medida que él asciende al puesto de liderazgo.
Ayúdame a comprender sus sueños y ver las cosas desde su perspectiva. Revélame lo que él desea y necesita y muéstrame los posibles problemas antes que estos surjan.

SOPLA TU VIDA EN MI MATRIMONIO.
Hazme una nueva persona. Señor. Dame una perspectiva fresca, un punto de vista positivo y una relación renovada con el hombre que tú me has dado.
Ayúdame a verlo con ojos nuevos, nueva apreciación, nuevo amor, nueva compasión y nueva aceptación.
DALE A MI ESPOSO UNA NUEVA ESPOSA Y DÉJAME SER ELLA.

Orando por mi esposo

Señor, enséñale a (nombre del esposo) a ser un buen padre. Donde él no fue moldeado según
tus caminos, sánale aquellas áreas y ayúdalo a perdonar a su papá. Dale una revelación de ti
y un hambre en tu corazón para conocerte en verdad como su Padre celestial.
Atráele para que pase tiempo en tu presencia y pueda convertirse más como tú, y comprender por
completo tu compasión y amor hacia él como Padre. Dale ese mismo corazón a él por sus
hijos.
Ayúdalo a equilibrar la misericordia, el juicio y la instrucción al igual que tú lo haces. Aunque tú
requieres obediencia, eres pronto para conocer un corazón arrepentido. Que él también sea
así. Enséñale cuándo y cómo disciplinar. Ayúdalo a ver que el que ama a su hijo lo disciplina
pronto (Proverbios 13,24) Que jamás “haga enojar a sus hijos sino criarlos según la disciplina e
instrucción del Señor” (Efesios 6,4).

Oro para que estemos unidos en las reglas que ponemos a nuestros hijos y estar de acuerdo
por completo en cómo los criamos. Oro para que no haya ninguna contienda ni discusión en
cuanto a cómo lidiar con ellos y con los asuntos que rodean sus vidas.
Dale habilidad para comunicarse con sus hijos. Oro para que no sea severo, duro, cruel, frío,
abusivo, poco comunicativo, pasivo, criticón, débil, indiferente, negligente, no confiable o que
no se involucra.
Ayúdalo a ser amable, amoroso, de corazón tierno, cálido, interesado, que
brinda apoyo, cariñoso, involucrado, fuerte, constante, confiable que comunique con sus
palabras, comprensivo y paciente. Que quiera e inspire a sus hijos a honrarle como su padre
para que sus vidas sean largas y bendecidas.

Señor, sé que les pasamos una herencia espiritual a nuestros hijos. Que la herencia que él
pase sea rica en la plenitud de tu Espíritu Santo. Ayúdale a moldear con claridad un caminar sumiso a tus leyes. Que se deleite en sus hijos y anhele criarlos en tus caminos. Ser un buen
padre es algo que él desea mucho. Oro para que le concedas el deseo de su corazón.

Jesucristo ayúdame

Cuando tenga necesidad de orar, dame humildad para acercarme a ti y decir: Jesucristo, ¡ayúdame!
En todos mis problemas, dudas, tristezas, tentaciones, desesperación: Jesucristo, ¡ayúdame!
Cuando me sienta solo, cansado y abatido por las pruebas:
Jesucristo, ¡ayúdame!
En los momentos en que mis proyectos se caigan, mis esperanzas fracasen y los demás se alejen de mí; en esos momentos de enojo, de incertidumbre, de miedo: Jesucristo, ¡ayúdame!
Enséñame que a pesar de que otros me fallen tú me amarás y estarás siempre auxiliándome con tu gracia: Jesucristo, ¡ayúdame!
Cuando no sepa a quién más recurrir, enséñame a buscarte padre bueno de amor: Jesucristo, ¡ayúdame!
Cuando mis esfuerzos ya no alcancen y mi corazón esté caído ante tantos fracasos: Jesucristo, ¡ayúdame!
Cuando mi cruz parezca ser muy grande como para cargarla solo: Jesucristo, ¡ayúdame!
Cuando me sienta deprimido, solo, enfermo; cuando mis piernas ya no funcionen y mis manos no me obedezcan: Jesucristo, ¡ayúdame!
Padre bueno, Padre amado, Padre misericordioso siempre, a pesar de mis infidelidades: Jesucristo, ¡ayúdame, nunca me abandones!

MI Jesús Eucarístico

Jesús, tú te haces nuestro: ¿cómo y por qué? Nos atraes hacia ti presente, presente de una forma misteriosa, si, pero no más misteriosa que la del pensamiento presente en la voz y la de la voz presente en el ánimo del auditorio; única en si y tan multiplicada cuantos son los presentes que la oyen.
Presente, como el singular peregrino de Emaús, que alcanza, se acerca, acompaña, adoctrina y conforta los desconsolados viandantes en el atardecer de las esperanzas perdidas.
Presente en el silencio y en la pasividad de los signos sacramentales, como si quisieras a un tiempo ocultar y revelar todo su ser, de modo que sólo el que cree y a un tiempo poner el abrigo comprende, y ofrecer todo su ser,de modo que sólo el que ama pueda de verdad recibir.
Hacia ti nos atraes, paciente: paciente en la oblación de tu ser por la salvación de los demás, para alimento de los demás; paciente al simbolizar tu cuerpo separado de la sangre, es decir, como victima inmolada y desangrada; paciente hasta la media extrema del dolor,de la deshonra, del abandono, de la angustia y finalmente de la muerte, para que en la medida de la pena se revelara el grado de la culpa y de amor, de la culpa humana y de tu amor.

Oración del Migrante

Oh Cristo, peregrino antes de nacer
hiciste de tu vida una marcha
al encuentro del hombre
no sabiendo donde reclinar la cabeza,
quisiste que todo hombre
tuviese siempre esperanza
y así fuese peregrino
para nunca morir.

Te pedimos por el migrante:
condúcelo a una tierra que lo alimente
sin quitarle la identidad en el corazón
haz de él pueblo que viva la justicia,
en la solidaridad y en la paz.
Dale la gracia de ser acogido como persona
hecha a tu imagen
y destinada a formar Comunidad
con sus hermanos en la fe.

Que no camine más de lo necesario;
y cuando se detenga,
sienta que no caminó en vano.
Que en él sea bendita la tierra
que destinaste a él y a sus descendientes.
Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DE FÁTIMA (POR EL PAPA FRANCISCO):

Bienaventurada María Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre
el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos,
y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostiene e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección
por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo, el Señor nuestro Jesús.

Amén.