4 cosas que nunca debe tener un cristiano

Un cristiano NUNCA debería…

1.- Guardar rencor.

Mientras leo la Biblia, una de las realidades más serias es que mientras la gracia de Dios para nosotros es ilimitada, Él nos la da en la misma medida en que nosotros la damos a los demás.

En otras palabras, NO podemos recibir la gracia de Dios a menos que también estemos dispuestos a perdonar a las personas que nos han ofendido.

San Agustín dejó una frase muy poderosa:

“¡Sostener un rencor es como beber veneno con la esperanza de que la otra persona muera!”

El mismo Jesús enseña esta importante verdad en muchos lugares, incluyendo su famosa parábola del deudor implacable.

Como cristianos, tenemos que recibir el perdón de Dios y tenemos que compartir el perdón con los demás. Es así de simple. Aquí unas citas bíblicas que te ayudará a reflexionar sobre esto:

“Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo”. (Colosenses 3,13)

“Entonces Pedro se acercó a él y le preguntó:” Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces?” “No, no siete veces”, respondió Jesús,”sino setenta veces siete”. (Mateo 18,21-22)

2. Desvalorizar o maltratar a los niños.

Vivimos en una cultura que parece valorar más a las mascotas que a los niños. Vivimos en un mundo donde más que nunca, muchos niños están siendo explotados a través de la esclavitud sexual, la trata de seres humanos y otros abusos horrendos y los cristianos deben estar en primera línea en el rescate y la protección de estos niños, pero muy a menudo, la difícil situación de los huérfanos y maltratados es vista como una distracción inconveniente.

También, hay millones de cristianos que apoyan los derechos al aborto, que es la práctica más deshumanizante de nuestro tiempo. No es una cuestión política, sino una parodia moral.

Como cristianos, tenemos que valorar y proteger a los niños desde su concepción.

“La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo” (Santiago 1,27)

“Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”. (Jeremías 1,5)

“Pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”. Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí”. (Mateo 19,14-15)

3.- Uso indebido del sexo

Del mismo está también el mal uso de otra persona para nuestra propia gratificación en el sexo.

Nuestra cultura es la cultura más explotada sexualmente y más explotadora de la historia del mundo. Estamos tan saturados de imágenes de explotación sexual que ni siquiera lo consideramos más extraño que un pez en el océano que no se da cuenta de que está mojado, es el único mundo que conoce.

Como cristianos, estamos llamados a altos estándares de vida, No debemos tener relaciones sexuales fuera del matrimonio o mirar pornografía.

“En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos” (Efesios 5,3)

“Todo aquel que mira a una mujer con lujuria, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. (Mateo 5,28)

4.- Estar ansioso, preocupado o asustado.

Esto no parece posible en la superficie, pero Dios siempre nos llama a hacer cosas que no parecen posibles.

En casi todas las páginas de las Escrituras, Dios nos está diciendo que dejemos de preocuparnos y que confiemos en Él. Él claramente quiere que entendamos que Él es más grande que lo que aquello que nos preocupa.

Cuando elegimos pasar por la vida preocupados por el miedo o la duda, estamos permitiendo que la preocupación ocupe la parte de nuestro corazón donde la fe debe vivir.

“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús”. (Filipenses 4,6-7)

Si podemos llorar

Permitirse llorar no es fácil…
Nos han educado para ser fuertes, ser árboles de pie ante las adversidades de la vida.
Muchas veces sentimos angustia, el pecho dolorido ante tantas presiones y seguimos caminando, no nos detenemos a llorar: “debes ser fuerte…”, “llorar es de los débiles…”, “los hombres no lloran…”, “llorar es sinónimo de debilidad…”.
Tantas frases hemos escuchado en nuestra infancia, en nuestra juventud, que ante el dolor, la pérdida, las injusticias, el fracaso, no nos permitimos llorar; y tantas presiones y exigencias en esos pequeños instantes íntimos, ‘nuestros’, nos dejamos llevar y las lágrimas que ahogan nuestro ser empiezan a brotar…
Sufrir la pérdida de ciertas cosas es inherente a la vida del ser humano.
Muchas veces las cosas que perdemos o que se rompen en nuestras vidas son irreemplazables y ni siquiera nosotros mismos podemos repararlas.


Los que nos quieren, muchas veces pueden ayudarnos a aliviar nuestro dolor y a soportar las pérdidas.
Los padres, tratamos de demostrar a nuestros hijos, que somos fuertes, que nada nos quiebra, que nada nos duele, ya que tememos dañarlos con nuestras debilidades, con nuestras lágrimas y ¡qué equivocados estamos…!
Ellos saben de nuestras tristezas y de nuestras alegrías, sólo con mirarnos, con abrazarnos, con acariciarnos perciben nuestro dolor.


No pidamos permiso para llorar… si sentimos que no podemos contener nuestras lágrimas, si sentimos que el corazón nos duele, lloremos…
No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, toda la vida.
Debemos permitirnos ser débiles y dejar que nuestros sentimientos salgan.
Si nunca encaras tu pena, y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír.

10 tácticas del demonio muy astutas para alejarte de la oración

El demonio puede atacar a cualquier hora y en cualquier lugar ¿De qué maneras puede el demonio atacar nuestra vida de oración?

 

hay personas que no se toman su día libre, sus vacaciones, tal vez una siesta y una pausa para tomar un café con un sentimiento de alivio. Esas personas están siempre buscando una oportunidad para atacar, derribar, esclavizar o conquistar. ¿Quiénes son estas personas? Por si no lo adivinaron: son los demonios

San Pedro compara al demonio con el rugir de un león que busca la oportunidad para devorar a su presa, es decir, para devorarnos a nosotros

El demonio puede atacar a cualquier hora y en cualquier lugar. Es astuto, muy inteligente y despiadado. Sin embargo, hay un área en específico en la que él es más propenso a atacarnos: nuestra vida de oración

San Ignacio nos recuerda que el demonio ataca cuando nos encontramos en un estado de desolación. Con eso nos referimos a la falta de fe, esperanza y caridad, a un sentimiento de tristeza y desánimo que lleva a la depresión, tibieza y al letargo.

Nuestra visión sobrenatural se nubla y oscurece. Es como si se estuviese en una nube negra o dentro de un túnel oscuro que parece no tener salida. Éste es el estado de las almas al que apunta el demonio y les lanza sus dardos mortales.

¿De qué maneras puede el maligno (Santo Tomás), el león rugiente (San Pedro), el perro atado furioso (San Agustín), el enemigo mortal de nuestra salvación (San Ignacio), el mentiroso y asesino del comienzo, el demonio atacar nuestra vida de oración? Veamos:

1.- Procastinación.

Te puede tentar de la siguiente manera: “No hay apuro; pospón tu oración para mañana. Dios entiende; Él conoce tus pensamientos y sentimientos. Dios no tiene prisa, tampoco tú la deberías tener”.

2.- Hacer menos oración.

Bueno, si el demonio no puede vencerte haciendo que pospongas tu oración para mañana, entonces hará que ores menos. En lugar de asistir a una Hora Santa, haz una visita de 30 minutos; deja de asistir a Misa diario.

Sólo es necesario que asistas los Domingos. ¿El Rosario? En lugar de rezar todo el rosario, el demonio hará que solamente reces una o dos décadas.

3.- Distracciones en tu oración.

Otra táctica del demonio es hacer que pierdas la concentración.

En lugar de enfocarte en Dios, terminas enfocándote en algún asunto irrelevante como qué cocinar luego, quién está jugando tal o cual deporte, qué planes hay para el fin de semana.

4.- Pierde el tiempo.

El demonio no da tregua en sus ataques a la persona que se ha comprometido a una vida seria de oración.

Como nos recuerda la Palabra de Dios:

“Si decides seguir al Señor, prepárate para la batalla”.

El demonio te puede tentar de la siguiente manera: Estás malgastando tu tiempo al orar. Mejor has lo imposible para ayudar a tu vecino. ¿Recuerdas a Jesús con Marta y María?

El demonio promueve el activismo al punto de convencernos de que nuestro trabajo es mucho más importante que nuestra vida de oración y conversación con el Señor.

Recuerda que Jesús vino en defensa de María cuando estaba sentada a sus pies y le escuchaba atentamente, éste es un verdadero modelo de contemplación.

5.- Aún eres la misma persona

Estás orando más que antes, pero en realidad no eres mejor que antes y muchas personas te han dicho esto.

Por lo tanto, mejor abandona tu vida de oración y vuelve a la vida normal, cómoda y fácil que la mayoría de tus amigos y socios llevan.

6.- Sentimientos

Emaús, el demonio puede tentarte de esta manera. Puede engañarte haciéndote creer que tus oraciones no van a ningún lugar por la sencilla razón de que no experimentas emociones ni sentimientos fuertes cuando oras.

Antes experimentaste esos sentimientos y emociones en ese primer retiro carismático, pero las emociones cesaron y la oración es más tranquila y pacífica.

Cualquier buen director espiritual o texto sobre la teología de la oración indicará que la ésta no depende siempre de emociones sino de la confianza en Dios.

7.- Dios se muestra callado y no responde a mi oración

Puede suceder que hayas orado durante mucho tiempo por una intención en específico, quizás hayas ofrecido novenas y Misas, pero esa intención no ha sido respondida.

El demonio puede convencerte de no orar, o de que la oración es un ejercicio inútil, una pérdida de tiempo.

Para algunos, el demonio describe a Dios como una especie de Santa Claus en el cielo o como un genio listo para salir de la lámpara si la frotamos lo suficientemente fuerte. Si no me contesta, Dios no existe.

8.- Desastres y ausencia de Dios.

Tal vez algunos desastres se han presentado en tu vida: pérdidas económicas, desafíos financieros, o incluso la muerte de un ser querido. ¿Cómo puede un Dios tan bueno permitir que esto suceda?

Un buen Dios no permitiría esto, si en realidad Él es bueno. Nuestra salvación puede ser el libro de Job:

“Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá volveré. Yavé me lo dio, Yavé me lo ha quitado, ¡que su nombre sea bendito!” (Job 1,21)

9.- Tentaciones en contra de la castidad.

Ha sucedido incluso en la vida de los santos – Santa Catalina de Siena, Santa Margarita María, San Antonio del desierto – ser atacados frecuentemente contra la virtud de la pureza.

El demonio usa muchas y diversas maneras de tentación para disminuir la vida de oración e incluso extinguirla.

10.- El Desespero.

Tal vez el ataque más fatal del enemigo es convencernos de ceder ante la desesperación.

Éste fue el caso de Judas Iscariote. Si se hubiese arrepentido, tal vez alrededor de todo el mundo tendríamos iglesias con el nombre: San Judas el penitente.

Pedro se arrepintió y fue perdonado y se convirtió en santo. Después de que caemos en pecado, el demonio nos acusa y condena y nos lleva a la muerte y a la desesperación.

Debes saber que el Espíritu Santo nos consuela y nos llena de ánimo con la confianza y esperanza en la infinita misericordia de Dios. Jesús, en Ti confío.

En conclusión, debemos aferrarnos a la oración como si fuese un chaleco salvavidas, el aire que nos mantiene vivos, el ancla o nuestra salvación.

El demonio nos tienta a abandonarla o a orar menos, entonces deberíamos seguir el consejo Ignaciano de “agere contra” para hacer exactamente lo contrario e intentar orar más y mejor; así ganaremos la batalla.

La bella responsabilidad de ser madre

“Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud.” Salmos 127, 3-4
Dios nos recompensa al tener hijos, nos premia, como si lo mereciéramos, como si hubiéramos hecho méritos para ganarnos un premio. Esto significa que nuestros hijos son preciados para el Señor, no sólo por la vida misma sino porque a través de ellos nos lleva a la santificación. Nuestros hijos nos llevan al límite, sacan lo peor y lo mejor de nosotras. Entonces, ¿por qué Dios nos da a los hijos como recompensa? Porque el premio no será uno terrenal, sino uno eterno que nos lleva a la salvación por medio de Jesús, donde el fruto del Espíritu se perfeccionará y ya no seremos más impacientes ni egoístas, donde no habrá más frustración ni nos vamos a abrumar cuando las cosas no salgan como esperábamos, ya no habrá falta de fe ni falta de amor.

Dios a través de los hijos nos forma como arcos firmes y fuertes, donde las flechas volarán con precisión directamente al blanco, que es nuestro enemigo, el diablo. Nuestro rol, es un rol del Reino, con nuestros hijos como flechas que pueden trascender a la eternidad para la gloria de Dios.

Es nuestra responsabilidad como madres hacer que esas flechas hagan destrozos, creen caos, quiebren muros y derroten gigantes en el mundo espiritual. Sigamos la tarea, sigamos transformándonos día a día para ser más como Jesús

El regalo que no recibiré

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acerco uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
“Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar mas sus tonterías y podre descansar de verle esa cara aburridora”.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.
El profesor miro al alumno por un instante y en forma muy tranquila le pregunto:


¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedo desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
-Por supuesto que no. Contesto de nuevo en tono despectivo el muchacho.
-Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.


-No entiendo a que se refiere. Dijo el alumno confundido.
-Muy sencillo -replico el profesor – tu me estas ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
-Concluyo el profesor en tono gentil- “tu rabia pasara, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tu llevas en tu corazón pero de mi depende lo que yo cargo en el mío.”
Cada día en todo momento, tu puedes escoger que emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que tu decidas cambiarlo.
Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices

EL VALOR DE LAS COSAS PEQUEÑAS.

Tendemos a no valorar las pequeñas cosas cotidianas que se nos presentan, y sólo les damos importancia cuando sentimos su ausencia. Quizás por cotidiano, jamás celebramos la salida del sol. Solo lo añoramos cuando, en nuestras vacaciones en la playa, no se hace presente por varios días.
Maldecimos la lluvia porque nos obliga al tedioso trabajo de cargar con el paraguas y desluce nuestros zapatos. Sólo le damos importancia cuando la sequía nos consume, o cuando, por unas pocas horas, falta el agua en nuestras cañerías o grifos.


Esperando quizás el “gran espectáculo” nos perdemos el vivir los pequeños espectáculos que la naturaleza nos presenta día a día. Hay quienes piensan que cuanto más se sabe de fenómenos que ocurren a diario, menos se disfruta de ellos. Que el sabio disfruta menos que el neófito de los sucesos naturales. Pero no todo es así; todo lo contrario. Cuanto más se sabe, más sorprendente parece.


Cuanto más se sabe, más milagroso parece. Si no aprendemos a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas de la vida, que es lo que conocemos… ¿Podremos ser capaces de disfrutar plenamente cuando se nos presente algo diferente?…
Dejemos de esperar el “gran milagro”.
Gocemos a diario de los “pequeños milagros” que, día a día, se abren a nuestro paso. Después de todo… ¿No será que el gran milagro es la conjunción de todos esos más pequeños?. A lo mejor el gran milagro consiste en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de todos los días de nuestra vida.


…Y así en la búsqueda de nuevas oportunidades, llenos de insatisfacción muchas veces no nos damos cuenta del verdadero valor de las personas y de las cosas que pasaron por nuestro camino. Lo lamentable es que por no darnos cuenta a tiempo luego cuando las perdemos queremos volver atrás y ya es tarde muy tarde… La vida nos da todo lo necesario para que seamos felices, sólo que nos damos cuenta cuando ya no lo somos.


Es hora de darnos cuenta y de aprender a valorar en el presente todo lo que tenemos. De nada sirve llorar por lo que dejamos ir, por lo que no hicimos, por lo que no le dimos importancia: ya no está. La vida no puede rebobinarse, ni modificarse. Las escenas quedan grabadas y no hay forma de eliminar los trozos de la cinta que no nos gustan, ni podemos regrabarla, ni siquiera podemos detenerla en los buenos momentos, solo está en nosotros la posibilidad de continuar filmando y que a partir de hoy cada escena sea única e irrepetible y por encima de todo sea tan valiosa que no nos haga arrepentirnos nunca y ni siquiera sentir culpas por alguna escena del filme.


Es la película de tu vida, es tu historia y tu eres el protagonista, no la titules “Lo que el viento se llevó”, ni “Pide al tiempo que vuelva” sería bonito que tu película se llamara “La historia interminable”.
Sé féliz.

Ser padres

Que dice la biblia sobre el rol de los padres?

Desde la niñez, te han enseñado las sagradas escrituras. Tomiteo 3,15

Los padres deben asumir las responsabilidades de enseñarles a sus hijos el amor a la palabra de Dios.

Debes compromterte contodo tu ser a cumplir a cumplir con todos estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos uno y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.” Deuteronomio 6,6-7

 

Los padres son responsables no solo de enseñar sistematicamente a sus hijos los valores biblicos, sino también de ser modelos coherentes de una vida de obediencia.

 

“El Señor corrije al que ama, tal como un padre corrije a su hijo que es su delete.” Poverbios 3,12

Los padres deben disciplinar con amor y no con ira

“Isaac  amaba a Esaú….pero Rebeca amaba a Jacob. Gésesis 25,28

Nunca debemos mostrar favoristismo  entre nuestros hijos.

El Señor dijo:porque le das masn honra a tus hijos que a mi? 1 Samuel 2,29

Los padres deben asegurar que Dios sea honrado como cabeza de la familia. Les hacen un favor a sus hijos cuando buscan sinceramente lo que Dios quiere y no necesariamente lo que ellos quieren.

“Regresó a la casa de su padre y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vió llegar. Leno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo,lo abrazó y lo besó”. Lucas 15,20

Lo que distingue a un placer cariñoso es su disposición a perdonar.

Como deben relacionarse los hijos con sus padres?

“Honra a tu padre y a tu madre “.Exodos 20,12

“Hijos obedezcan a sus padres porque ustedes pretecenen al Se{or, pues esto es lo correcto”. Efesios 6,1

Aunque estés en desacuerdo con tus padres, debes mostrarle honra,respeto y obediencia.

“Los hijos  son un regalo del Señor-, son una recompensa de su parte. Salmo 127,3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que es la infidelidad?

La Infidelidad se debe a muchos factores, falta de educacion, para empezar, que vieron en sus casas? Que enseñan sus lideres (en caso de que sean cristianos) falta de valores, falta de amor al projimo, falta de amor de Dios, si alguien que no conoce a Dios lo hace se entiende porque, pero muchos cristianos que hacen esto es porque Dios solo es una pantalla, de la boca para afuera, pero no lo viven realmente, no lo conocen, solo de oidos, veo como cambian de novio/a cada 3 meses, o estan con alguien y piensan en otro/a, el ex o la ex, es horrible y muy triste ver eso en los pibes, en las iglesias casi no se enseñan estas cosas o bien yo no las escucho.

 

Cuantos jovenes cristianos ciegos detras de la belleza sin usar la cabeza, eligen con los ojos y no con inteligencia mucho menos sabiduria, pero quien les enseña ? He visto que en los jovenes, cuando se ven lastimados/as y por una cuestion de orgullo, se buscan otro al poco tiempo para tapar ese vacio que dejo el ex y mostrarse que esta feliz, pero por dentro aun sangra su corazon, no terminan de sanarlo cuando empiezan otra relacion y obviamente lo unico que hacen es postergar el luto.

 

Y  lo que tanto SENTIA que era de Dios Pasan a SENTIR que ya no es de Dios. Ademas de todo lo que mencione al principio, lo principal es que no saben lo que quieren, no tienen ni idea de lo que quieren, por eso cualquier cara linda que cruza enfrente suelen ir detras. Pero Dios nos pide metas, objetivos, esfuerzo, oracion, obediencia, amor al projimo, como Dios puede bendecir a alguien que no sabe lo que quiere, pedid y se os dara, buscad y hallareis, tocad y os abriran dijo Jesus. es clarito. El que no sabe lo que quiere es como un barco sin rumbo a la deriba, cualquier marea se la/lo lleva… Dios nos guarde y nos aleje cuanto antes de esa persona que no sabe lo quiere