El Divorcio

El Divorcio “Dios detesta el divorcio y la separación de los cónyuges”  (Malaquias 2,16)

El puede ayudarle a restaurar su hogar aunque todo parezca perdido y sin esperanza…
Porque ninguna cosa es imposible para Dios (Lucas 1,37) 
Si usted se encuentra atravesando por la difícil situación de un posible o actual divorcio, usted debe saber que aún tiene una oportunidad de restaurar lo que el enemigo de Dios ha roto.Necesita saber que el divorcio de una pareja no es el plan que Dios tiene para la vida de dos personas que han jurado “amarse por toda la vida, en las buenas y en las malas, en la abundancia y en la escasez, en salud y en enfermedad.”El no desea que lo que una vez unió sea separado por el hombre o por cualquier circunstancia contraria a Su plan original para las familias.
Comprendemos el dolor, desesperación, humillación, impotencia, frustración, furia, depresión y soledad que atraviesan todos aquellos que enfrentan este terrible evento en sus vidas.No es nada fácil atravesar por una situación así, solamente aquellos que viven o que han vivido esta dura experiencia conocen la magnitud y profundidad de esta agonía.
Lamentablemente, los hogares destruidos están por todas partes.El porcentaje de familias destruidas aumenta de manera alarmante en todos los países.Es un mal que afecta cada vez más a mayor número de familias.
La terrible experiencia de una separación y/o divorcio causa estragos profundos en las vidas de aquellos directamente afectados.Las personas involucradas atraviesan por una serie de etapas que van desde la depresión hasta la opresión por parte de las fuerzas del mal.
Es muy lamentable que en la gran mayoría de los casos, no se brinde la orientación y ayuda adecuada que puede lograr la restauración de vidas, matrimonios, familias.Es más, en vez de ayudar a quienes pasan por este traumático evento, lo que muchas personas bien intencionadas hacen es hundir más en la desesperación y en el dolor a las victimas de este ataque diabólico en contra de los planes de Dios para las parejas y la familia.
En muchos casos, abundan quienes ofrecen consejos que son totalmente opuestos a los principios bíblicos de restauración de las vidas y relaciones personales y familiares, ofreciendo en su lugar alternativas de “escape” tales como; ‘olvida a tu pareja y continua con tu vida’, ‘págale de la misma manera’, ‘pide otra persona a Dios’ (!!!), ‘demuéstrale que eres mejor y que no te merece’, etc.
Lo que estas personas ignoran –o no les importa- es que el matrimonio es sagrado ante los ojos de Dios, es una pacto de por vida contraído entre dos personas que se aman –hombre y mujer, para evitar malentendidos- y el Dios del Universo. Si, Dios está incluido en este pacto y a el no le agradan las separaciones ni los divorcios, mucho menos las relaciones adulteras que generalmente se desarrollan a partir de estos.
Pero la buena noticia para aquellos que sufren la agonía y dolor de un matrimonio roto por la separación, el divorcio y el adulterio, es que Dios quiere restaurar los matrimonios que han sido atacados por Satán, y más importante aún, quiere restaurar y sanar las vidas de ambos en la pareja que una vez y para siempre fuera unida ante El como testigo.
¡No hay nada imposible para Dios!No importa que tan adversas, imposibles o desesperanzadoras parezcan las circunstancias de su separación o divorcio, Dios es más poderoso que las fuerzas del mal y puede y quiere, en su gran misericordia, compasión y amor por nosotros que somos sus hijos, restaurar y resucitar lo que ante los ojos del mundo está destruido y muerto.
Así que, no desanime, ore al Dios de los Cielos que atienda su caso y que comience el proceso de restauración en la vida de su pareja y de usted mismo, de su matrimonio.Dios ha de ser glorificado cuando todo el mal y el sufrimiento causado por Satán y sus fuerzas del mal llegue rápidamente a su fin en su vida y en la vida de su pareja, no al divorcio.

El Divorcio “Dios detesta el divorcio y la separación de los cónyuges”  (Malaquias 2,16)

Dios sanara tu matrimonio

NO ES TU MATRIMONIO MÁS QUE HUESOS SECOS EN EL DESIERTO?
Sé lo que significa tener un matrimonio que ha muerto, nada más que huesos secos en el desierto de divorcio. También sé que Dios puede dar vida a un matrimonio muerto.Dios sanará tu matrimonio. El sopló del Espíritu Santo sobre los huesos  A través de este milagro, sé que “yo soy” es el Señor. No hay matrimonio, no importa que tan muerto, que está más allá del poder sanador de Dios.

‘PONDRÉ MI ESPÍRITU EN VOSOTROS, Y VIVIRÉIS, Y OS PONDRÉ EN VUESTRA TIERRA. ENTONCES SABRÉIS QUE YO, EL SEÑOR, HE HABLADO Y LO HE HECHO’–DECLARA EL SEÑOR.” Ezequiel 37,14

Dios sanara tu matrimonio. También quiere manifestar su poder en tu matrimonio. Dios quiere usar tu situación como testimonio de su gran poder. ¿QUIERES QUE DIOS HAGA POR TI LO QUE ÉL HA HECHO POR MÍ Y POR MUCHOS OTROS MATRIMONIOS MUERTOS? Entrégale los huesos secos de tu matrimonio a Dios. Pídele que sople El Espíritu Santo sobre los restos sin vida. A su debido tiempo, le dará nueva vida a los “huesos secos” de tu matrimonio. Confía en Dios para hacer esto para ti. Él es poderoso en el poder y es más grande que cualquier problema que estás enfrentando.

GRANDE ES NUESTRO SEÑOR, Y MUY PODEROSO… Salmo 147,5

¿CREES EN EL PODER SANADOR DE DIOS PARA RESTAURAR TU MATRIMONIO MUERTO? ¿CONFÍAS EN DIOS CON TODO TU CORAZÓN? ¿ESTÁS DISPUESTO A ARRIESGARLO TODO POR CONFIAR TODO TU FUTURO A ÉL? Confía y cree en el poder milagroso de Dios.

ALGUNOS CONFÍAN EN CARROS, Y OTROS EN CABALLOS; MAS NOSOTROS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR NUESTRO DIOS CONFIAREMOS. Salmo 20,07

Dios hará lo imposible en tu matrimonio. Si a estado muerto y enterrado por mucho tiempo o se a puesto frío, Dios soplará nueva vida en él y lo restaurara a su antigua gloria. Dios reemplazara los corazones de piedra por corazones de carne, en el fuego del Espíritu Santo.

YO LES DARÉ UN SOLO CORAZÓN Y PONDRÉ UN ESPÍRITU NUEVO DENTRO DE ELLOS. Y QUITARÉ DE SU CARNE EL CORAZÓN DE PIEDRA Y LES DARÉ UN CORAZÓN DE CARNE. Ezequiel 11,19

Dios está esperando para ayudarte. Confía en Él con todo su corazón. Rinde tu vida a su señorío. Obedece sus mandamientos. Dios es la fuente de vida. Sólo Él puede traer la sanidad que así deseas. Él es el único camino a una casa sanada. Todos los demás caminos conducen a la desesperación y la destrucción. Confía tu matrimonio al Creador del mundo.Dios sanará tu  matrimonio Él puede y lo hará.

 

Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo

Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo
Evangelio según san Juan 3, 16-21

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»

Oración
Jesús, pongo toda mi libertad en tus manos para que Tú me guíes hacia esa luz que me aleje de las tinieblas. Dedico tiempo al radio, a la música, a la televisión, a los mensajes que me llegan por internet, etc., en vez de buscar con ahínco más y mejor tiempo para mi oración.

Petición

Dios mío, haz que me dé cuenta que lo primero que tengo que buscar en mi día y en mi corazón es tu luz, tu verdad, tu voz de suave y firme Pastor.

Meditación del Papa Francisco
Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo
Este es el camino de la historia del hombre: un camino para encontrar a Jesucristo, el Redentor, que da la vida por amor. En efecto, Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él. Este árbol de la Cruz nos salva, a todos nosotros, de las consecuencias de ese otro árbol, donde comenzó la autosuficiencia, el orgullo, la soberbia de querer conocer –nosotros-, todo, según nuestra mentalidad, de acuerdo con nuestros criterios, incluso de acuerdo a la presunción de ser y de llegar a ser los únicos jueces del mundo. Esta es la historia del hombre: desde un árbol a otro.
En la cruz está la historia de Dios, para que podamos decir que Dios tiene una historia. Es un hecho que Dios ha querido asumir nuestra historia y caminar con nosotros: se ha abajado haciéndose hombre, mientras nosotros queremos alzarnos, y tomó la condición de siervo, haciéndose obediente hasta la muerte en la Cruz, para levantarnos:
¡Dios hace este camino por amor! No hay otra explicación: solo el amor hace estas cosas… (Cf. S.S. Francisco, 14 de septiembre de 2013, homilía en capilla de Santa Marta).

Reflexión

La oscuridad nos inquieta. La luz, en cambio, nos da seguridad.

En la oscuridad no sabemos dónde estamos. En la luz podemos encontrar un camino. En pocas líneas, el Evangelio nos presenta los dos grandes misterios de nuestra historia.

Por un lado, “tanto amó Dios al mundo”. Sin que lo mereciéramos, nos entregó lo más amado. Aún más, se entregó a sí mismo para darnos la vida. Cristo vino al mundo para iluminar nuestra existencia.

Y en contraste, “vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz”. No acabamos de darnos cuenta de lo que significa este amor de Dios, inmenso, gratuito, desinteresado, un amor hasta el extremo.

El infinito amor de Dios se encuentra con el drama de nuestra libertad que a veces elige el mal, la oscuridad, aún a pesar de desear ardientemente estar en la luz. Pero precisamente, Cristo no ha venido para condenar sino para salvarnos. Viene a ser luz en un mundo entenebrecido por el pecado, quiere dar sentido a nuestro caminar.

Obrar en la verdad es la mejor manera de vivir en la luz. Y obrar en la verdad es vivir en el amor. Dejarnos penetrar por el amor de Dios “que entregó a su Hijo unigénito”, y buscar corresponderle con nuestra entrega.

Propósito

Que mi testimonio de vida, coherente con la Palabra de Dios, ilumine el camino de los demás.

Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, por darme la luz para saber tomar el camino que me lleve a la santidad. Ciertamente ese camino no es el más fácil, ni ante los ojos humanos el más bonito o agradable. Es más, hay un temor interno que no me deja abandonarme totalmente en tu providencia, un espíritu controlador que no logro dominar fácilmente. Pero qué maravilla saber que Tú, a pesar de mis apegos, me sigues amando, perdonando, realmente quiero corresponder a tanto amor.

Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.
Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: estando María, su Madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros»

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

Palabra del Señor.

Oración
Dios mío, inicio mi oración con un gran espíritu de fe, de obediencia, de aceptación, de generosidad, al igual que María y José, para dejarme llevar de tu mano, con la seguridad que me alejarás de la mentira que ofrece el mundo y me guiarás siempre hacia la verdad.

Petición
Señor, dame un espíritu generoso y obediente como el de san José, para vivir mi vocación cristiana con esa misma magnanimidad.

Meditación El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.

«“José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”. Enestas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo”.

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles» (S.S. Francisco, 19 de marzo de 2013).

Diálogo
«No olviden que en el ámbito sobrenatural hemos de actuar como si todo dependiera de nosotros; y confiar, porque todo depende de Dios»

Propósito
Hoy voy a rezar el padrenuestro más veces, con calma y atención, dejando que el Espíritu Santo me inspire y me deje ver qué es lo puedo hacer para ayudar a la extensión del Reino de Dios.

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.
Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

Evangelio de hoy 22 Octubre 2013

 Evangelio según san Lucas 12, 35-38

Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!

Oración introductoria

Señor, creo, confío y te amo sobre todas las cosas. Me acerco a Ti en esta oración para reanimar la fe, para recibir la energía espiritual que mueva mi corazón y que me mantenga en vigilante espera.

Petición

Dios mío, concédeme vivir alerta, de cara a la eternidad, con mi alma limpia, lista para el encuentro definitivo contigo.

Meditación del Papa Francisco

El Esposo es el Señor y el tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo. Lo que se nos pide es que estemos preparados al encuentro —preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús-, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos! (S.S. Francisco, 24 de abril de 2013)..

Reflexión

¿Se salvan todos? ¿No será mejor vivir bien la vida y arrepentirse al final? Estos y otros interrogantes aparecen con frecuencia entre los jóvenes. Algunos piensan que Dios, como es Padre misericordioso, hará la vista gorda el día del Juicio y nos meterá a todos en el cielo. Otros dicen que, como lo importante es el último momento, basta con una buena confesión justo antes de la muerte. Estos han leído muy bien la historia del “buen ladrón” crucificado junto a Cristo.

Los más viejos del lugar ya no saben qué decir. Las cosas van tan deprisa que lo que antes era verdad ahora parece que ha cambiado. Eso de la “salvación de las almas” ya no les dice mucho.

¿Y nosotros qué pensamos?

La salvación no es cosa de un día. Requiere estar siempre en actitud vigilante. Puede ayudarnos el hacer un examen de conciencia al final del día. De hecho, quienes se examinan con frecuencia sobre el estado de su alma, difícilmente sucumben. Al examinarnos, estamos tomando la “temperatura” de nuestra alma y descubrimos si está fría o caliente. Sabemos si vamos por buen camino o hay algo que corregir. Nos damos cuenta si estamos o no preparados para abrir la puerta “al señor que vuelve de la boda”.

Por eso, no hay que arriesgarlo todo para el último momento, porque es posible que nos sorprenda cuando menos lo esperemos. Es más prudente seguir el consejo que Jesús nos dio: “El que persevere hasta el final, ése se salvará”.

Propósito

Vivir responsablemente este día, aprovechando mi tiempo, esforzándome por «ganar tiempo al tiempo», para comprometerme más en la nueva evangelización.

Diálogo con Cristo

Sean pocos o muchos los años que me quedan de vida, necesito estar listo para lo que la Providencia permita. Jesús, Tú conoces todas mis acciones, mis pensamientos y guías siempre mi camino, por eso te doy gracias; pero también conoces mis temores y mi fragilidad, por eso te pido la fortaleza y la sabiduría que necesito para sentir la urgencia de trabajar por tu Iglesia.

Mi esperanza esta en Dios


El Evangelio de Hoy
Mi esperanza esta en Dios
Santo Evangelio según san Lucas 15, 1-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.

Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse.

¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente”.

También les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre dame la parte que me toca de la herencia’. Y él les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.

Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo, y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.

El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”.

Oración
Dios mío, te busco como te buscó el hijo pródigo. Te pido me concedas la gracia de iniciar mi oración con un gran espíritu de conversión, con un deseo profundo y ardiente de mejorar mi conducta, con la decisión de aprovechar esta meditación como una oportunidad para levantarme y recomenzar, para abandonar el pecado y elegirte en todo a Ti. En una palabra, Señor, ayúdame a amarte más.

Petición
Señor, hazme comprender que tus mandamientos no son preceptos negativos, sino indicaciones concretas para salir de mi egoísmo y así poder entrar en diálogo contigo y los demás.

Meditación de El Evangelio de Hoy
Mi esperanza esta en Dios

«Pensad en aquel hijo menor que estaba en la casa del Padre, era amado; y aun así quiere su parte de la herencia; y se va, lo gasta todo, llega al nivel más bajo, muy lejos del Padre; y cuando ha tocado fondo, siente la nostalgia del calor de la casa paterna y vuelve. ¿Y el Padre? ¿Había olvidado al Hijo? No, nunca. Está allí, lo ve desde lejos, lo estaba esperando cada día, cada momento: ha estado siempre en su corazón como hijo, incluso cuando lo había abandonado, incluso cuando había dilapidado todo el patrimonio, es decir su libertad; el Padre con paciencia y amor, con esperanza y misericordia no había dejado ni un momento de pensar en él, y en cuanto lo ve, todavía lejano, corre a su encuentro y lo abraza con ternura, la ternura de Dios, sin una palabra de reproche: Ha vuelto. Y esta es la alegría del padre. En ese abrazo al hijo está toda esta alegría: ¡Ha vuelto!. Dios siempre nos espera, no se cansa. Jesús nos muestra esta paciencia misericordiosa de Dios para que recobremos la confianza, la esperanza, siempre» (S.S. Francisco, 7 de abril de 2013).

Propósito
Voy a buscar esta semana una oveja perdida para animarla, con paciencia y caridad, a volver a Cristo. Con mi oración y mis acciones ayudaré a que reencuentre su camino.

«No debes vivir con la ilusión de una perfección irreal. Eres hombre, no ángel. Reconoce tus faltas, levántate rápido y ¡adelante!»


El Evangelio de Hoy
Mi esperanza esta en Dios
Santo Evangelio según san Lucas 15, 1-32

Dichosos los que trabajan siempre en el Reino de Dios

El Evangelio de Hoy
Domingo 11 de Agosto de 2013
Dichosos los que trabajan siempre en el Reino de Dios
santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón.

Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.

Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales.

El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Oración
Señor, creo en Ti con todo mi corazón. Confío en tu infinita bondad y misericordia. Gracias por tu paciencia y tu gracia que me guía por el sendero. Te quiero y te ofrezco todo lo que tengo. Lo que he hecho es para Ti, para tu gloria y la salvación de las almas. Dame la gracia de no sólo querer que me escuches, sino también de querer escucharte.

Petición
Señor Jesús, dame el ánimo para mantenerme siempre vigilante y comprometido en hacer tu santísima voluntad.

Meditación del Evangelio de Hoy
Dichosos los que trabajan siempre en el Reino de Dios

«Esto implica la certeza en la esperanza de que Dios enjugará toda lágrima, que nada quedará sin sentido, que toda injusticia quedará superada y establecida la justicia. La victoria del amor será la última palabra de la historia del mundo. Como actitud de fondo para el “tiempo intermedio”, a los cristianos se les pide la vigilancia. Esta vigilancia significa, de un lado, que el hombre no se encierre en el momento presente, abandonándose a las cosas tangibles, sino que levante la mirada más allá de lo momentáneo y sus urgencias.

De lo que se trata es de tener la mirada puesta en Dios para recibir de Él el criterio y la capacidad de obrar de manera justa. Por otro lado, vigilancia significa sobre todo apertura al bien, a la verdad, a Dios, en medio de un mundo a menudo inexplicable y acosado por el poder del mal. Significa que el hombre busque con todas las fuerzas y con gran sobriedad hacer lo que es justo, no viviendo según sus propios deseos, sino según la orientación de la fe. Todo eso está explicado en las parábolas escatológicas de Jesús, particularmente en la del siervo vigilante y, de otra manera, en la de las vírgenes necias y las vírgenes prudentes»

Reflexión
«Dadas las fuertes inclinaciones de la naturaleza herida por el pecado y las continuas provocaciones del ambiente, es necesario vigilar con atención y exigencia para ordenar los apetitos instintivos conforme a la voluntad de Dios, evitar con decisión las ocasiones de pecado y dominar los sentidos internos y externos con sinceridad y serenidad»

Diálogo
Jesús, ¡que toda mi vida se resuma en escucharte y en obedecer tu voz! Gracias por fortalecerme en los momentos de tentación o de distracción. Ayúdame porque quiero estar siempre vigilante, esperándote y dedicando mi vida, de una manera más comprometida, para construir tu reino en mí y en los que me rodean.

Propósito
Que la participación en la celebración de la Eucaristía sea la actividad familiar más importante de este domingo.

«Hay que trabajar y vigilar sin descanso; tener siempre a la vista la fierecilla que todos llevamos para no ser víctimas de sus zarpazos»

El Evangelio de Hoy
Domingo 11 de Agosto de 2013
Dichosos los que trabajan siempre en el Reino de Dios
santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48

Mas oración y contemplación antes de la acción

El Evangelio de Hoy
Mas oración y contemplación antes de la acción
santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.

El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Palabra del Señor.

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