La esposa que dejó de enojarse

La historia de una mujer que dejó de enojarse y cambió su vida para bien. Se
recomienda leer este artículo a todos aquellos que creen que los problemas de su matrimonio solo se solucionan con el divorcio.

— Aplazaba ese momento como podía, pero ese día llegó. El día en el que mi marido Bill se fue a trabajar y tomo las maletas, agarré a mi hijo de dos años y nos fuimos de la casa con mis padres. Mi mamá nos recibió y me dijo que no me iban a dejar sola y que me iban a apoyar en todo.

«Pero antes de que dejes definitivamente a tu marido, -dijo mi mamá- hazme un favor». Puso enfrente de mí una hoja de papel, trazó una línea vertical en el medio y me pidió escribir en la primera columna las cosas que no podía soportar de Bill. Creí que en la segunda columna me pediría escribir la lista de sus cualidades, y definitivamente sabía que iba a ser mucho más corta.

Sabía qué escribir en la primera columna:

Bill siempre tira sus cosas.
Jamás me avisa a dónde va.
Se suena la nariz cuando comemos.
Jamás me hace buenos regalos.
Es desordenado y tacaño con el dinero.
No me ayuda en la casa.
Siempre está callado y no se comunica conmigo.

Fue una lista tan larga que se me acabó el espacio en la hoja. Ahora tenía una prueba contundente de que ninguna mujer viviría al lado de ese monstruo.
Con una sonrisa satisfecha le pregunté a mi mamá: «¿Quieres que escriba en la otra columna sus cualidades, cierto?»

Pero mi mamá dijo que las conocía sin ello. Y me pidió que escribiera mi reacción ante cada defecto de Bill. Enfrente de cada punto, qué es lo que yo solía hacer en respuesta a esa conducta.
Esto fue mucho más complicado, no esperaba que se tratara de mí. Pero sabía que mi mamá no me dejaría libre hasta que completara esa parte de la tarea también.

Así que empecé a escribir.
¿Cómo reaccioné?

Me enojé.
Grité y lloré.
Sentí vergüenza de estar a su lado.
Me hice mártir.
Quería casarme con alguien más.
Creí que merecía más.
Y que él no me merecía a mí.

Esta lista también fue infinita. Entonces mi mamá tomó la hoja de papel y la cortó a la mitad por la línea dibujada. Rompió en pedazos la lista de los defectos de Bill, la tiró a la basura y me entregó la lista acerca de mí, diciendo:

«Toma, piensa en eso hoy. Deja que el niño se quede con nosotros. Y luego ven, si decides dejar a Bill definitivamente, tu papá y yo te ayudaremos en todo».

Regresé a mi casa y miré mi lista. Sin la primera parte con los defectos de Bill, lucía fea. Vi el reflejo de mi espantosa conducta y actos destructivos y solo entonces me di cuenta de lo mal que me había comportado todo ese tiempo.

Luego pensé en aquellos defectos que me molestaban de mi marido. Y entendí que no había nada feo y que no pudiera perdonar. Estaba tan enojada que ni siquiera me daba cuenta de la suerte que tenía, mi marido era una buena persona, no perfecta pero buena.

Regresé con mis padres. Fue sorprendente lo diferente que ahora veía la situación. Ahora solo sentía serenidad y felicidad. Hace cinco años prometí estar con él en la salud y en la enfermedad, y me asusté al darme cuenta de lo fácil que era para mí cambiar la vida drásticamente y dejar a mi hijo sin padre solo por detalles y molestias momentáneas.

Cuando Bill regresó del trabajo, mi hijo y yo ya lo estábamos esperando.
Me gustaría decir que Bill cambió. Pero no, no fue así. Siguió haciendo lo que me molestaba. Sin embargo, cambié mi actitud frente a sus actos.

Y todavía estoy agradecida con mi mamá porque salvó nuestro matrimonio con su sabio consejo. Cuando Bill cumplió 49, lo diagnosticaron con Alzheimer, tuvo que dejar su trabajo de profesor y cuidaba de mi marido amado.

Cuando mi hijo me preguntó: «Mamá, ¿qué haremos cuando papá ya no pueda recordarnos?»; le contesté: «Nosotros lo recordaremos; lo recordaremos como al mejor papá del mundo y al marido amado, y recordaremos todo lo que nos enseñó, y cómo nos amó».

Becky Zerbe estuvo casada con Bill durante 29 años.

Autora: Becky Zerbe

La ultima oportunidad(para matrimonios )

En la casa de los Ramírez se oía una fuerte discusión. Para los vecinos esto ya no era algo nuevo. Hasta se sentían extraños cuando en aquella casa no se oía grito alguno. De pronto Antonio  salió gritando con rumbo al parque que estaba a unos metros de su casa.

Desconocido: ¡Hola Antonio, buenas noches!

Antonio: ¡Ehhh! Buenas noches señor. ¿Quién es usted? ¿Jamás lo había visto por aquí?

Desconocido: Soy Carlos. Sacerdote  de la iglesia que se está construyendo aquí a dos cuadras.

Antonio: ¡Así! Bueno, ¿cuídese no?

Sacerdote : Antonio, te vi salir de tu casa gritando e insultado a tu esposa. ¿Sucede algo grave?

Antonio: ¿Que sucede? Sucede de todo padre. Esa mujer me tiene harto. Todos los días es la misma cosa. Problemas y más problemas.

Sacerdote: ¿Que causa esos problemas Antonio?

Antonio: Padre, esa mujer se la pasa tirada en el sofá todo el día. Cuando llego a casa me amarga diciendo porque no me tomo un tiempo para estar con ella.

Sacerdote: ¿Y nunca te has tomado un tiempo para hablar con tu esposa?

Antonio: ¡Puff! Padre, llego del trabajo cansado todos los días. ¿Usted cree que uno tiene tiempo para más que el trabajo? Trabajo como un loco todo el día para proveer a mi hogar y ella no lo entiende. Le doy todo lo que tiene. Casa, comida, ropa. Y aun así no es agradecida.

Sacerdote: Que bueno que proveas todo en tu casa Antonio. ¿Pero eso hace realmente feliz a tu esposa?

Antonio: ¿Padre, si la hace feliz? ¿A qué mujer no le hace feliz tener comodidades? Además, ella siempre está renegando. Dice que no soy atento, que no soy romántico con ella. Eso ya no existe para mí.

Sacerdote: Dice la Biblia que el amor no es envidioso. ¿Cómo has olvidado aquello que los enamoró de jóvenes? Tu esposa está muriendo por atención, por romance. Que le preguntes como le fue en su día. Que seas atento y romántico como lo eras cuándo la conquistabas para hacerla tu novia.

Antonio: ¿Y usted cree que con tanto trabajo yo tengo tiempo de esas cursilerías? Eso es cuando las estas enamorando. Cuándo no tienes que hacer. Ahora tengo una familia y cuentas que pagar. No tengo tiempo ni para comer bien.

Sacerdote: En verdad haz caído en un ciclo rutinario Antonio. Crees que tu vida es trabajar, trabajar y trabajar. En el mundo existen prioridades que debes conocer. Prioridades que debes tener en mente y jamás olvidar. Cómo que primero es Dios, segundo tu esposa, tercero tu familia y después tu trabajo y pasatiempo. Sin embargo tu esposa está fuera de tus prioridades.

Antonio: Padre, pero si no trabajo ¿quién pagará las deudas? Además, toda la vida me enseñaron eso. Yo vi a mi padre tratar a mi madre mal. Él siempre decía que las mujeres son para la casa y para servir al hombre. Eso pasó con mis hermanas. Jamás vi a mi padre ser atento con mi madre.

Sacerdote: Dice la Biblia que la cadena generacional de los padres seguirá a los hijos desde la primera hasta la cuarta generación. Y tú seguirás actuando igual que siempre si no rompes con esa maldición. Y lo peor aún, tus hijos seguirán tú mismo ejemplo.

Antonio: La verdad padre, estoy cansado de llevar esta vida. Estoy cansado de tener una esposa que solo grita, que solo está enojada todo el tiempo. Otras mujeres podrían tratarme diferente, pero ella no. Tal vez sea mejor terminar con esto. Darnos un tiempo. Tal vez estando solos vivamos mejor.

Sacerdote: Eres el hombre más cobarde del mundo Antonio. ¿Te atreverías a perder a la mujer de tu vida? ¿Te atreverías a dejar ir a la mujer que prometiste amar, cuidar y honrar para siempre? ¡Eso no es ser varón! Es una tonta y estúpida cobardía. Te pregunto Antonio ¿amas a tu esposa?

Antonio: Amo a mi esposa . No se lo digo seguido, pero la amo padre. No sé qué ha pasado durante estos años con nuestras vidas.

Sacerdote: Pero si la amas ¿por qué dices que quieres terminar todo y dejarla sola? Antonio, el amor es de Dios. No es un sentimiento humano. Dios es amor dice la Biblia. Y al ser Dios un ser inmortal, el amor es inmortal también. Pero este amor fue echo para mantenerse a diario. Para ser avivado día tras día. Con detalles, con mimos y todo el romanticismo que ellas merecen. Debes saber que tu esposa está en casa todos los días ocupándose de los niños y de todos los quehaceres del hogar.

Aunque tu creas que ella sólo duerme, pues ella solo se dedica a satisfacerte en todos los sentidos. Que la comida este al día, sexo todas las noches y más. ¿Pero tú como correspondes a todo lo que ella hacer por ti? Pues lo haces de mala manera. Ocúpate menos del trabajo y empieza a ocuparte más de tu esposa. Entrega a Dios tu vida y el proveerá todo para tu hogar. Tu solo encárgate de servir a Dios junto a tu familia.

Antonio: ¿Que me está sucediendo pasdre.Por que actúo de esta manera?

Sacerdote tu eres. Sacerdote de tu hogar. Cuándo estés ante él, de lo primero que darás cuenta será de tu esposa y familia. Así que, te animo a que tú y tú esposa se den LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD. Lucha por ella, por vuestro amor. Reconquístala. Pasa más tiempo con ella que con tu trabajo. Se amable, atento, caballero y romántico. Ah, y de paso lee la Biblia.

Antonio: ¡Waw! La verdad jamás pensé que un desconocido podría decirme tan impactantes y motivadoras palabras. ¿Cómo podré pagárselo ! Padre !!! padre? a donde fue????

Una esposa nueva

¿QUIERES QUE TU ESPOSO CAMBIE?… ORA A DIOS PARA QUE ÉL TE CAMBIE A TI PRIMERO.
Señor, ayúdame a ser buena esposa. Comprendo que no tengo lo que es necesario para ser así si no tengo tu ayuda.
Toma mi egoísmo, impaciencia e irritabilidad y tórnala en bondad, templanza y deseo de sobrellevar todas las cosas.
Toma mis viejos hábitos emocionales, forma de pensar, reacciones automáticas, suposiciones rudas y postura de autoprotección y hazme paciente, bondadosa, buena, fiel , gentil y con dominio propio.
Toma la dureza de mi corazón y dame un nuevo corazón y obra en mi tu amor, paz y gozo… (Gálatas 5,22-23).
Permíteme Padre que las palabras que hable sean tuyas y no mías, permíteme ser pronta para escuchar y lenta para hablar.
Yo no puedo subir más alto de donde estoy en este momento, Solo tú puedes transformarme.
Muéstrame dónde hay pecado en mi corazón, en especial relacionado con mi esposo. Confieso que a veces he sido poco amable, criticona, he estado enojada, resentida, he faltado el respeto, o no lo he perdonado.
Ayúdame a poner a un lado cualquier herida, enojo o desencanto que pueda sentir y perdonarlo como tú lo haces, de forma tal y completa.
HAZME UN INSTRUMENTO DE RECONCILIACIÓN, PAZ Y SANTIDAD EN MI MATRIMONIO.
Capacítanos para comunicarnos bien y rescátanos de la trinchera de la separación donde comienza las realidades del divorcio.
Haz que yo sea para mi esposo la ayuda idónea, compañera, defensora, amiga y apoyo. Ayúdame a crear para él un lugar apacible de descanso para cuando regrese a casa.
Enséñame a cuidar de mí y mantenerme atractiva para él. Hazme una mujer creativa y segura de mi misma, rica de mente, alma y espíritu; una mujer que él puede presentar con orgullo como su esposa.
Dejo todas mis expectativas en tu cruz.
Ayúdame a aceptarlo como es y no tratar de cambiarlo.
Comprendo que en algunas cosas él nunca cambiará, pero al mismo tiempo, lo dejo libre para que cambie en aquellas cosas que nunca pensé que pudiera hacerlo.
Dejo cualquier cambio que sea necesario, que sea hecho por tus manos y acepto que ninguno de nosotros es perfecto y nunca lo seremos.
Solo tú, Señor, eres perfecto y pongo mis ojos en ti para que nos perfecciones.
Enséñame a orar por mi esposo y haz de mis oraciones un verdadero lenguaje de amor.
Donde el amor ha muerto, crea un nuevo amor entre nosotros.
Muéstrame lo que el amor incondicional es en realidad y cómo comunicarlo de forma que él lo perciba con claridad.
Trae unidad entre nosotros para que podamos estar de acuerdo a todas las cosas (Amos 3:3)
Que el Dios de la paciencia y el consuelo nos conceda que tengamos el mismo pensamiento el uno hacia el otro de acuerdo a Cristo Jesús (Romanos 15,5).

Has de nosotros un equipo, que no busquemos vida separadas, competitivas o independientes, sino más bien trabajando juntos, sin estar atentos a las faltas de cada uno y las debilidades para el bienestar del matrimonio.
Ayúdanos a buscar las cosa que dan paz con las que podemos estar “en armonía y que no haya divisiones entre nosotros sino que nos mantengamos unidos en un mismo pensamiento y en un mismo propósito” (1 Corintios 1,10)
Oro para que nuestro compromiso contigo y del uno para el otro crezca fuerte y con más pasión cada día.
Capacítalo a él para que sea la cabeza del hogar como tú lo creaste y muéstrame cómo apoyarlo y respetarlo a medida que él asciende al puesto de liderazgo.
Ayúdame a comprender sus sueños y ver las cosas desde su perspectiva. Revélame lo que él desea y necesita y muéstrame los posibles problemas antes que estos surjan.

SOPLA TU VIDA EN MI MATRIMONIO.
Hazme una nueva persona. Señor. Dame una perspectiva fresca, un punto de vista positivo y una relación renovada con el hombre que tú me has dado.
Ayúdame a verlo con ojos nuevos, nueva apreciación, nuevo amor, nueva compasión y nueva aceptación.
DALE A MI ESPOSO UNA NUEVA ESPOSA Y DÉJAME SER ELLA.

MI ESPOSA NO SE SUJETA

Muchas veces las mujeres desprecian el término “sujeción” porque no les gusta la idea de estar sujetas o en obediencia al hombre, pensando que esto las coloca como propiedad del esposo.
El verdadero significado de lo que la Palabra de Dios dice de la sujeción, es estar bajo cobertura; una mujer sujeta sigue la voz de su marido, que procura en bien de ella. Sujeción es completa confianza, seguir al esposo.

Ahora bien, depende del esposo que la esposa se sujete a él. La Palabra de Dios tiene un claro un mensaje el hombre y la mujer dentro del matrimonio: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” más adelante dice “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. (Efesios 5,22-25)

Esposo, comprende esto: Cuando la Palabra de Dios dice que así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella hasta la muerte, te manda a amar a tu esposa de igual manera. La Palabra no dice “únicamente si ella se sujeta, o si ella te obedece”. La Palabra es clara y dice “Maridos, amad a vuestras mujeres”. Dios nos ha dado libre albedrío, y en base a ello, aunque la palabra ordena a las casadas estar sujetas a sus maridos, la sujeción de la mujer es voluntaria. Dios diseñó a la mujer para estar sujeta al esposo, pero esto es algo que como esposos debemos activar. Cómo? Para funcionar como esposa, la mujer pide sentirse amada, deseada y comprendida; si a esto le agregamos protección y provisión, entonces la sujeción, respeto y admiración para ti, como esposo, serán automáticos y tu lugar como cabeza de tu casa será reconocido.

Mujer: Si en algún momento has pensado que la peor parte es seguir siempre al hombre… recuerda que la poslción del esposo no es menos difícil: El debe estar dispuesto a dar la vida por ti… nada más que eso.

Quejas

Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso: se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer hermosa. Ese hombre se paso la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.

Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: – “Me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella esposa. Me he pasado la vida esperando en vano!
Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel. Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa. El hombre estaba realmente intrigado. “No entiendo lo que quieres decir”, confesó.- “¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en practica?” El hombre asintió con un gesto.- “Al no decidirte unos años más tarde, se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerlo en practica. – Recordarás que se convirtió en uno de los hombres mas ricos del reino.”
“También, recordarás,… prosiguió el ángel, aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los sobrevivientes, pero no quisiste dejar tu hogar solo por miedo a que los muchos saqueadores que había te robasen tus pertenencias, así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa.” El hombre asintió con vergüenza. “Esa fue la gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado respeto de todos ellos” continuo el ángel. –
“Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer, que te había atraído tanto?… la creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo”
El hombre volvió a asentir, pero ahora las lágrimas rodaban por sus mejillas. – “Sí, amigo mío, ella podría haber sido tu esposa” dijo el ángel.“Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida”
A todos se nos ofrecen oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades.
Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento… ¡¡Aún estamos vivos!!!” CADA DÍA DIOS NOS DA NUEVAS OPORTUNIDADES ..

Rosa o Cactus

¿Rosa o Cactus?

Un hombre estaba a punto de pedir el divorcio a su esposa porque tenía una amante y la pasaba de maravillas con ella, en cambio en su casa tenía siempre problemas con su esposa por causa de la amante, pero antes de hacer el pedido decidió conversarlo con un amigo el cual era muy sabio y le dijo:

– ¿Qué puedo hacer? ¿debo martirizar mi vida al lado de mi esposa o debo buscar la felicidad al lado de mi amante?

El sabio pensó un rato antes de responder y luego tomó en sus manos una rosa y un cactus… y le pregunto al hombre:

– ¿Si yo te doy a escoger uno de estos vegetales, cual eliges?

– El hombre sonrió y dijo: La rosa, ¡es lógico!

-El sabio respondió: – A veces los hombre se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano y eligen lo que brille mas, lo que valga mas pero en esos placeres no está el amor, yo me quedaría con el cactus por que la rosa se marchita y muere, el cactus en cambio sin importar el tiempo o el clima seguirá igual, verde con sus espinas. Tu mujer conoce tus defectos, tus debilidades, tus errores, tus gritos, tus malos ratos y así está contigo… tu amante conoce tu dinero, tus lujos, los espacios de felicidad y tu sonrisa, por eso está contigo, ahora dime hombre ¿con quién te quedarás?

El hombre no pudo responderlo inmediatamente, agradeció y se marchó pensando en su esposa, pensando en cómo ella había permanecido a su lado a pesar de sus miles de debilidades y tomó una decisión radical: Terminar su relación con la rosa y renovar sus voto con el cactus. Amigo, valora la tremenda mujer que tienes a tu lado, recuerda cuando eran novios y andaban como pisando algodones y volaban sobre las nubes, porque el Amor no es un sentimiento, es una decisión.

Como quiere Cristo que trates a tu esposa

Ama a tu esposa así como Cristo amó a la Iglesia.” (Efesios 5,25) Arriesga tu vida para ayudar o salvar a tu esposa. El amor de Cristo para la iglesia es ilimitado, nada lo detiene. Él dio su vida por la iglesia, antes de que lo amaras. Su amor no depende de tu amor por Él. Bajo la autoridad de Dios, ama a tu esposa como un servicio, como si le dieras tu vida a Dios.
“Ama a tu esposa de la misma manera en que amas a tu cuerpo y tu vida.(Efesios 5,28-33). Tú cuidas tu cuerpo diariamente para estar tan bien alimentado y saludable como sea posible. Rápidamente cubres cualquier necesidad o deseo. Cualquier deseo sexual como esposo debe ser cumplido por tu esposa. De la misma manera, cuida las necesidades y el bienestar de tu esposa. Siente su dolor y enfermedad y regocíjate en su salud como si fuera tu propia vida. Un esposo debe ver los deseos sexuales de su esposa y hacer gran esfuerzo para cubrir esas necesidades también. Básicamente, su necesidad o deseo ya sea financiero, físico, emocional o espiritual en su relación debe recibir tu esfuerzo absoluto. Sólo de esta manera puedes amarla y proveerla así como lo haces contigo mismo.
“Sé considerado en cómo vives con ella, con respeto...”(I Pedro 3,7) ¡La Biblia dice que si nosotros desatendemos este mandamiento, nuestras oraciones serán impedidas! Para ser considerado, ¡renuncia a cualquier hábito irritante! Cuando ella necesite levantando cosas pesadas, ¡hazlo tú! Si necesita tiempo ¡tú puedes cuidar de la familia! Ayuda a tu esposa con toda tu energía, muéstrale tu amor con toda consideración. Reza y pide ver en qué ocasiones actúas desconsideradamente
“El cuerpo del esposo no le pertenece sólo a él sino también a su esposa. (I Corintios 7,3-5) Satisface a tu esposa físicamente. No la prives de lo que necesita. El placer sexual es algo que se da, no se fuerza ni se toma. Pregúntale cuáles son sus necesidades, tanto dentro como fuera del dormitorio.
“Regocíjate en tu esposa toda tu vida. Deja que su cuerpo te satisfaga. Déjate seducir por ella.” (Proverbios 5,18-19) Ningún hombre debe mirar a otras mujeres o imágenes de otras mujeres cuando tienen una esposa a quien admirar a diario. Un hombre debe estar completamente satisfecho con el cuerpo de su mujer. Sin importar la talla o forma, si el hombre deja que pase y le pide ayuda a Dios, puede realmente encontrar que los senos de su esposa son los más atractivos en el mundo. Este es el verdadero espíritu de ser seducido por tu esposa. Dicha esposa se sentirá sexy, atractiva y sobre todo, como una dama.
“No te dejes seducir por otras mujeres. (Proverbios 5,20) Encontrar atractivas a otras mujeres y mirarlas erosionará la visión que tienes de tu esposa. Estarás menos satisfecho con ella y ella se sentirá menos especial para ti. Ningún hombre puede crear el hábito de mirar sin inconscientemente hacerlo en compañía de su esposa y ella lo notará. Recuerda ser seducido por tu esposa y por nadie más. Ella se sentirá como la reina del mundo y tú te enamorarás más de ella.
“Llama a tu esposa ‘bendita’ y elógiala. (Proverbios 31,28-29) Dile que es especial y que es mejor que cualquier otra mujer en la Tierra. No menciones solo su belleza física, sino el cuidado que te da, su trabajo duro y sus atributos como dama. Mira cómo florece la flor de tu esposa mientras le llenas los oídos de elogios. ¡Ella anhela esas palabras y quiere oírlas de ti! Por supuesto que no es necesario el orgullo, pero eso no cambia su necesidad y anhelo de ser valorada.
“Honra tu matrimonio; mantenlo puro siendo honesto en todas las formas. (Hebreos 13,4) Jesús dice: “las miradas lujuriosas son adulterio.”(Mateo 5:28) Es similar a “porque donde está tu tesoro ahí estará también tu corazón…” (Lucas 12:34) No valores tal lujuria en ningún área de tu vida y niégale el acceso a tu corazón. Mantén tu matrimonio puro entrenando a tu corazón y ojos para que sean fieles a tu esposa. ¡Tu matrimonio cosechará grandes beneficios si lo haces!

  • Agradécele al Señor por la belleza y apréciala, pero mantén tus ojos, alegría, mente y corazón en tu esposa.
 
“Sé agradecido por tu esposa y date cuenta del favor que has recibido de Dios. (Proverbios 18,22) Piensa en lo solo que estarías sin ella. Adán estuvo solo y no fue bueno para él, así que Dios le dio una esposa. Tienes una compañera para toda la vida, una amiga y una amante para disfrutar todos los días. ¡Qué bendición! Agradécele a Dios y reza por ella a diario. Ella es una tremenda “recompensa” de Dios

IMPONER EN UN MATRIMONIO. NO ES LA MEJOR VIA PARA UN CAMBIO

Mi [email protected] es difícil…

¿Y usted, es fácil?

En realidad, la palabra correcta no es que su esposo o esposa sea “difícil”. El ser humano, en general, es una criatura compleja. Todos somos difíciles.

La palabra correcta es “diferente”. Su esposo es muy diferente a usted. Su esposa es tan diferente que a veces usted se pregunta si ella no es un extraterrestre, de un planeta que usted no imagina como es y dónde está…

Vea las consecuencias de estos dos puntos de vista:

-Si usted ve a la persona amada como “difícil”, usted estará siempre frustrada y haciendo de todo para cambiarla.

-Pero si usted ve a su otra mitad como “diferente”, su actitud será primero tratar de entender por qué él o ella es como es. Entender y no juzgar o criticar.

Las personas sólo cambian cuando reconocen por sí mismas la necesidad de cambiar. La crítica y la imposición, por lo general, sólo fortalecen la manera de ser de la persona. Es decir, lo hara con más razón. Busquemos apoyar y sugerir, más no agredir , mucho menos a nuestros esposos.

Oremo e impongamos la mano sobre él o ella y pidamos a Dios amar cmo Jesús ama, amar primero a Dios es la clave para amar a tu pareja sinceramente.

¿Es esto lo que usted quiere?