LA CARIDAD PASTORAL: PRINCIPIO INTERIOR Y VIRTUD QUE ANIMÓ Y GUIÓ LA VIDA ESPIRITUAL DE MONS. ROMERO

No podemos hablar simplemente de la conversión de Mons. Romero en sus últimos tres años de vida Arzobispal. El Siervo de Dios siempre vivió desde sus primeros años de sacerdocio su conversión como una experiencia de fe cristiana, con un profundo sentido de abandono a Dios y a la Iglesia de Cristo mediante una vida espiritual madura y profunda, radicada en la caridad pastoral, que es el camino específico de santidad para cualquier sacerdote y, además, constituye un auténtico servicio a los fieles en el ministerio pastoral.
Quienes conocimos a Mons. Romero desde sus primeros años de sacerdocio, somos testigos que mantuvo vivo su ministerio dándole primacía absoluta a una nutrida vida espiritual, la que nunca descuidó a causa de sus diversas actividades, manteniendo siempre una sintonía particular y profunda con Cristo, el Buen Pastor a través de la liturgia, la oración personal, el tenor de vida y la práctica de las virtudes cristiana, así quiso configurarse con Cristo Cabeza y Pastor participando de su misma “caridad pastoral”.
“El contenido esencial de la caridad pastoral es la donación de sí, la total donación de sí a la iglesia, compartiendo el don de Cristo y a su imagen. La caridad pastoral es aquella virtud con la que nosotros imitamos a Cristo en su entrega de sí mismo y en su servicio. No es sólo aquello que hacemos, sino la donación de nosotros mismos lo que muestra el amor de Cristo por su grey. La caridad pastoral determina nuestro modo de pensar y de actuar, nuestro modo de comportarnos con la gente. Y resulta particularmente exigente para nosotros… Destinatarios de esta caridad pastoral es la Iglesia en la que el sacerdote ejerce su ministerio como “amoris officium” hacia la porción del Pueblo de Dios que le ha sido confiado, oficio vivido en comunión con toda la Iglesia esposa de Jesucristo. Esta misma caridad pastoral constituye el principio interior y dinámico capaz de unificar las múltiples y diversas actividades del sacerdote, concentrando cada instante y cada gesto en torno a la opción fundamental y determinante de “dar la vida por la grey” garantizando así la unidad vital, indispensable para la armonía y el equilibrio espiritual del sacerdote”. (cfr. PDV 23).
Mons. Romero nutrió de múltiples prácticas de piedad esa caridad pastoral: ya en el seno familiar aprendió, específicamente de su padre, las primeras oraciones y la devoción a los santos. La austeridad fue característica permanente en su vida vocacional; la continua oración personal fue vivida siempre como un momento de diálogo profundo con Dios, lo que consideraba de vital importancia para su sacerdocio. De enero de 1966, después de unos ejercicios espirituales, consta en sus Cuadernos Espirituales que se proponía una reforma espiritual de la siguiente manera: “ I. Para fortificar mi vida interior: 1. sincero retorno a la piedad: meditación diaria. 2. Examen de conciencia (después de la siesta y uno breve antes del almuerzo. 3. Breviario y lectura espiritual. 4. Volver al Rosario de la Iglesia. 5. Volver al retiro mensual. 6. Acción de gracias después de la misa. 7. Confesión semanal, dar carácter de penitencia y mortificación a mis deberes.
Mons. Romero fue también un asceta. Este aspecto de su vida espiritual se destaca en sus cuadernos espirituales en los cuales delinea el programa de su vida sacerdotal y episcopal, como camino de santificación. El bien conocía su timidez, su sensualidad, sus faltas de carácter, en general sus debilidades humanas. Estas son algunas de sus prácticas ascéticas:
1. Ante todo, el deber, las circunstancias, las pruebas de la vida serán mi mejor purgatorio.
2. En la comida, dieta de diabético. Alguna privación en cada comida, algún ayuno en las principales vigilias (en la de los apóstoles), no comer dulces.
3. Cilicio. Una hora diaria.
4. Disciplina. Los viernes.
5. Siesta breve (media hora). Alguna vez dormir en el suelo. Maitines a media noche.
En la época de Sacerdote tenía tres devociones principales que nutrían también su fecundo ministerio: el Santísimo Sacramento, la Santísima Virgen María y la figura del Papa.
La devoción preferida del Siervo de Dios, desde pequeño, fue la adoración al Santísimo Sacramento frente a quien cada día hacía tres largos ratos de oración: uno por la mañana, otro al medio día y el tercero antes de dormir. Es notorio para muchos testigos que las decisiones más importantes siempre las tomó de rodillas frente al Santísimo.
La segunda devoción era a la Santísima Virgen a quien amaba intensamente y le ofrendaba a diario el rezo del Santo Rosario, ella, en su vida Arzobispal, le acompañó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús a quien le había consagrado toda su vida, consagración que renovaba cada mes.
La tercera devoción es la que profesó a la Iglesia en la persona del Papa intentando traducirla en una constante y sincera actitud para “sentir con la Iglesia”.
Su opción por los pobres, objeto de su predilección pastoral, no nace en Mons. Romero a partir de la convulsionada historia del dolor de los pobres que le toco vivir. En los años de vida Arzobispal floreció lo que en germen traía en el corazón y en su vida desde los primeros años de joven sacerdote. La opción por los pobres brotó en el “testigo de la fe”, desde su primer encuentro con el Pobre de Nazareth y la vivió en fidelidad al Magisterio de la Iglesia, como gesto de solidaridad fraterna fruto de su conversión permanente. La vivió en la dimensión de la cruz, no le fue fácil, fue el signo sacerdotal más claro de su vida que lo llevó a la imitación de Cristo: “dar su vida por su grey”..
La caridad pastoral marcó en Mons. Romero el tono de “su predicación de la Palabra”. La Palabra de Dios fue para él fuente de inspiración vital, tenía además la conciencia de la absoluta necesidad de permanecer fiel y anclado en la Palabra de Dios, en la Tradición y en el Magisterio, para ser verdadero discípulo de Cristo y conocedor de la verdad. En el ministerio de la Palabra, lo más notable de su predicación es la solidez doctrinal, fruto de largas horas de oración y de estudio. Nunca le animó a Mons. Romero la intención de agitar al pueblo, al odio y a la violencia, pero era evidente que su palabra a menudo era fogosa como la de los profetas que se enfrentaron a realidades similares. Su mensaje siempre tuvo como tres elementos inseparables: el anuncio del mensaje cristiano, la invitación a la conversión y la apertura a los pecadores. Ciertamente sobran los testimonios que demuestran cuánta gente creció en su fe, gracias a su ministerio de la Palabra, otros se sintieron molestos por ella. Ciertamente él mantuvo un esfuerzo permanente de interpretar los signos de los tiempos y de iluminar la historia del país desde el Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia. Como Pastor de la comunidad existió y vivió para ella, por ella rezó, le anunció un mensaje para la vida y se sacrificó hasta su muerte martirial. Esta experiencia fue en verdad para él un “sentir con la Iglesia”.
Si bien el ministerio de la Palabra fue un elemento fundamental en toda su labor sacerdotal, su núcleo y centro vital fue la Eucaristía, la que nunca celebró sin haberse preparado adecuadamente, su fe y el amor por la Eucaristía hicieron imposible en él que la presencia de Cristo en el Sagrario permaneciera solitaria. La Liturgia de la horas, fue en él un momento privilegiado para la adoración eucarística.
La obediencia, como valor sacerdotal de primordial importancia supo vivirla como verdadera actuación de la libertad personal, el hilo conductor de la caridad pastoral lo llevó a vivirla como una “obligación especial de respeto al Sumo Pontífice, a la Iglesia y su Magisterio, consciente, como lo era, que ella le venía inspirada por el Señor Jesucristo y su Evangelio.
Finalmente, a ejemplo de Cristo pobre, Mons. Romero buscó con la ayuda del Señor, configurar su vida con El en la libertad interior ante todos los bienes y riquezas del mundo. Amigo de los pobres, reservó para ellos las más delicadas atenciones de su caridad pastoral, recordando siempre que la primera miseria de la que debe ser liberado el hombre es el pecado, raíz última de todos los males.
Son todos éstos los cimientos de espiritualidad sobre los que Dios, nuestro Padre, convocó al Siervo de Dios para ser “el testigo de la fe más grande entre los salvadoreños”.
Monseñor Rafael Urrutia (Vicepostulador de la Causa de la Beatificación de Monseñor Romero)

Parábola del hijo pródigo

Parábola del hijo pródigo
Lucas 15, 1-3.11-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Entonces les dijo esta parábola. Dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”
Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.”El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”

Parábola del hijo pródigo

Oración
Señor, ¡qué grande es tu amor y misericordia! Me identifico con esos dos hijos del Evangelio que no saben recibir y corresponder a tu amor. Conduce esta oración para que mi corazón no se endurezca y sea dócil a las inspiraciones.

Petición
Señor, ayúdame a confiar siempre en tu gran misericordia pero no permitas que abuse de tanto amor.

Meditación del Papa Francisco
Parábola del hijo pródigo
¿Cuál es el peligro? Es que nosotros presumimos que somos justos, y juzgamos a los demás. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en lugar de perdonar. ¡Entonces sí que corremos el riesgo de permanecer fuera de la casa del Padre!
Como ese hermano mayor de la parábola, que en lugar de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enoja con el padre que lo ha recibido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, incluso si observamos todos los preceptos, porque es el amor el que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor por Dios y por el prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y esto es el amor de Dios, su alegría, perdonar. Nos espera siempre. Quizá alguien tiene en su corazón algo grave, pero he hecho esto, he hecho aquello, Él te espera, Él es Padre. Siempre nos espera. (S.S. Francisco, 15 de septiembre de 2013).

Reflexión

Sabiendo que somos hijos de Dios pensamos que lo merecemos todo. A veces no somos ni capaces de agradecer a nuestro Creador por el gran don de la vida. Y, mucho menos, nos esforzamos por corresponder a su amor infinito.

¿Cuánto hemos recibido de Dios? ¡Todo! Sin embargo lo vemos como una obligación de parte de Él. Podríamos llegar a quejarnos cuando no recibimos lo que queremos y tal vez hasta hemos llegado al punto de exigirle.

Dios, en su infinita bondad, no cesa de colmarnos de sus gracias y hasta cumple con nuestros caprichos. No importa si le agradecemos o no.

Lo más hermoso es ver que Dios no se cansa y por mucho que nos alejemos de Él, cuando deseamos volver, ahí está con los brazos abiertos esperándonos con un corazón lleno de amor.

Dios es el Pastor que se alegra al encontrar la oveja perdida. Él es el Padre misericordioso que espera a su hijo perdido con grandes ansias, le perdona cualquier falta cuando ve un verdadero arrepentimiento y lo llena de su amor. Digamos a Cristo: “Señor Tú lo sabes todo tu sabes que te quiero”

Propósito

Vivir hoy de tal modo que pueda ser admitido en el festín eterno del cielo.

Diálogo con Cristo

Señor y Padre mío, con qué facilidad puedo engañarme a mí mismo al seguir el camino fácil que me ofrece la vida y ser un ciego y sordo indiferente a las necesidades de los demás, para concentrarme sólo en mi propia felicidad. Dame tu gracia para saber mantenerme siempre a tu lado. Que no me aleje de tu gracia, porque entonces mi corazón se convertirá en roca, insensible a recibir y corresponder a tu amor. Libremente quiero depender siempre y en todo de Ti.

Parábola del hijo pródigo

Evangelio de hoy 18 Febrero 2014

Evangelio según san Marcos 8, 14-21

(Los discípulos) se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. El les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los 5.000? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?» «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete».Y continuó: «¿Aún no entendéis?»

Oración introductoria

Abre, Señor, nuestros corazones para saber escuchar tu voz. Abre, Señor, nuestros ojos porque somos ciegos y muchas veces no vemos el infinito amor que nos tienes. Permítenos verte para que siempre podamos seguirte y podamos cumplir tu voluntad tu voluntad. Déjanos ponernos en tus manos para que tú nos moldees de acuerdo a tus designios y podamos descubrir la paz y alegría de sabernos hijos tuyos.

Petición

Señor, que descubramos tu amor en la vida cotidiana.

Meditación del Papa Francisco

Los discípulos fueron entusiastas, preparaban programas, planes para la futura organización de la Iglesia naciente, discutían sobre quién era el más grande e impedían hacer el bien en el nombre de Jesús a los que no pertenecían a su grupo.[…]
Los discípulos no comprendían: Lo entiendo, los discípulos querían eficacia, querían que la Iglesia siga adelante sin problemas y esto puede convertirse en una tentación para la Iglesia: ¡la Iglesia del funcionalismo! ¡La Iglesia bien organizada! ¡Todo bien pero sin memoria y sin promesa! Esta Iglesia así, no avanzará: será la Iglesia de la lucha por el poder, será la Iglesia de los celos entre los bautizados, y muchas otras cosas que están allí cuando no hay memoria ni promesa.
Por lo tanto, la vitalidad de la Iglesia no está dada por los documentos y reuniones para planificar y hacer bien las cosas: estas son realidades necesarias, pero no son el signo de la presencia de Dios. (S.S. Francisco, 30 de septiembre de 2013, homilía en misa matutina en capilla de Santa Marta)
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Reflexión

Los discípulos tenían miedo como también nosotros tenemos miedo de afrontar los desafíos del día a día. Su atención estaba centrada más en el resolver las cuestiones y problemas del momento y no tanto en mirar al Maestro que siempre estaba con ellos.
¿Teniendo ojos no veis y oídos no oís? Les replica el Señor. Están con Dios y aún así sus ojos se centran en otras realidades y dudan del poder infinito del Señor. Habían visto los milagros y su poder pero prefieren poner la confianza en sus propias fuerzas humanas. Jesús ya se los había dicho: Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura (Mt 6,33). Pero les faltaba confiar. Muchas veces afrontamos las dificultades sin mirar al Señor que siempre está con nosotros y quiere ayudarnos. Qué fácil es caer en el cansancio y el tedio cuando afrontamos solos las luchas de cada día.
Miremos al Señor y pongamos nuestras angustias y alegrías en Él. Lo que más le duele a Cristo es que dudemos de su amor. Él nunca se va a cansar de acompañarnos y demostrarnos su amor. Tal vez no sabemos ver, al igual que los discípulos, esos milagros y continuas muestras de amor que tiene con nosotros. Hagamos nuestra esa llamada de atención que le hace Jesús a sus apóstoles ¿Teniendo ojos no veis y oídos no oís?… Dios está con nosotros y solo busca que seamos felices. Confiemos en Él.

La confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros en particular es la causa y la fuente de la verdadera alegría porque nos sentimos realmente hijos amados y predilectos de Dios. Busquemos en nuestras vidas ser reflejo del amor a Dios. Transmitamos la alegría de sabernos hijos amados de Dios a todos los que nos rodean sin importar lo poco o mucho que nos agraden los demás.

Propósito

Buscaré siempre descubrir las muestras de amor que Dios me tiene para acrecentar mi confianza y amor en Él.

Diálogo con Cristo

Jesús, no permitas que dude de tu amor. Sabes bien lo débil que soy y lo fácil que olvido el infinito amor que me tienes. Tómame de la mano y ayúdame a afrontar las dificultades cotidianas sabíendo siempre qué Tú estás conmigo y nunca me dejarás sólo.

El Evangelio de Hoy san Marcos 1, 29-39

El Evangelio de Hoy san Marcos 1, 29-39
Jesús siempre atento para curar nuestras necesidades.
Curación de la suegra de Pedro
Del santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan». El les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido». Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Oración
Jesús, Tú si sabías darle el lugar que le corresponde a tu Padre en tu vida. Ni los milagros, ni la atención a tus discípulos te hacían olvidar lo fundamental: la oración. Permite que yo sepa vivir tu estilo de vida, quiero enamorarme más de Ti en esta oración para poder ser fiel a mi vida de oración y, así, convertirme en un propagador de tu amor entre todos los hombres.

Petición
Señor, ayúdame a orar y a dialogar con tu Padre como Tú lo hacías.

Meditación del Papa Francisco
El Evangelio de Hoy san Marcos 1, 29-39

Siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio. Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra.
Con frecuencia, vemos que lo que se destaca y se propone es la violencia, la mentira, el error. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del Evangelio con el anuncio y el testimonio, y esto desde el interior mismo de la Iglesia. Porque, en esta perspectiva, es importante no olvidar un principio fundamental de todo evangelizador: no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia.
Evangelizar nunca es un acto aislado, individual, privado, sino que es siempre eclesial. Pablo VI escribía que “cuando el más humilde predicador, catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia”; no actúa “por una misión que él se atribuye o por inspiración personal, sino en unión con la misión de la Iglesia y en su nombre”. Y esto da fuerza a la misión y hace sentir a cada misionero y evangelizador que nunca está solo, que forma parte de un solo Cuerpo animado por el Espíritu Santo. (S.S. Francisco, 6 de agosto de 2013, mensaje por la 87ª Jornada Mundial de las Misiones).

sanacion suegra de pedro

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Reflexión

Jesús nunca se ha cansado de servir a los hombres. Hoy aún sigue siendo el hombre más servidor de todos. Él mismo nos lo dijo: “no he venido a ser servido, sino a servir”. Pero de vez en cuando Él buscaba momentos de tranquilidad al lado de sus discípulos. Hoy es uno de esos días.

Han llegado a la casa de Simón, y encuentra a la suegra de éste enferma. Jesús, no sabiendo cómo no salvar un alma más en ese día, la toma de la mano y la cura. Parece que Dios, hecho hombre para servir no quiera hacer otra cosa. Él todo poderoso; Él conocedor de los sufrimientos humanos; Él que tanto ha amado al mundo, ¿se iba a quedar tranquilo viendo a los hombres perderse? No, hay que salvarlos a toda costa. Por eso allí está, sirviendo en los momentos de mayor intimidad con sus discípulos. La suegra aprendió muy bien la lección de ese día: “En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles”. ¿Cuántas lecciones tenemos que sacar de este pequeño acto de donación? Se dice que arrastra más un ejemplo que muchas palabras. Aquí lo tienen. El ejemplo está claro: Cristo, servidor de los hombres para salvarlos.

Aunque haya pasado toda una tarde de enseñanzas con sus discípulos, Él al atardecer sirvió a los demás, para darles la Vida y que la tuvieran en abundancia. No sólo actuó en ese pueblo, sino que su amor se extendió, durante su vida terrena, a los judíos, pero ahora sigue haciendo el bien, a través de un ejemplo de uno de sus consagrados, a través de la oración abnegada de todos los días de una madre de familia, o la sencillez de corazón de un jovencito que hace un acto de amor para con el viejito que está cruzando la calle. El actúa hoy de muchas formas en el mundo, principalmente a través de la oración.

Propósito
Oración confiada para no dejar que la duda o la angustia me domine cuando surjan los problemas de la vida.

Diálogo
¡Cuánto me enseña este pasaje del Evangelio! Ahora comprendo la importancia de la oración y el cómo vivir los acontecimientos difíciles de la vida: con paciencia, ánimo y esperanza. Gracias, Señor, por llevarme de tu mano y permite que, al igual que la suegra de Pedro, me ponga a servir a los demás. Dame la gracia de identificarme contigo para pensar como Tú, sentir como Tú, amar como Tú y vivir como Tú.

El Evangelio de Hoy san Marcos 1, 29-39
Jesús siempre atento para curar nuestras necesidades.
Curación de la suegra de Pedro
Del santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39

Evangelio Fiesta del Bautismo del Señor

El Evangelio de Hoy
El mejor regalo para tu hijo
Evangelio Fiesta del Bautismo del Señor
Gracias a Dios, también nosotros hemos recibido este don maravilloso.
Del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17

En ese entonces llegó Jesús, que venía de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Jesús le respondió: “Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.” Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.”

Oración
Señor, yo soy un pecador, no he sabido corresponder a tu amor. Sin embargo, me has llenado de tu gracia y de tus dones. Humildemente te agradezco todo y particularmente este momento de oración que me concedes para encontrarme contigo.

Petición
¡Ven, Espíritu Santo! Que hoy que celebramos el bautismo de Jesús sepa corresponder a las gracias espirituales que he recibido.

Meditación del Papa Francisco
El mejor regalo para tu hijo
Evangelio Fiesta del Bautismo del Señor.

¿Quién puede darnos esto? En el Evangelio escuchamos la respuesta: Cristo. “Éste es mi Hijo, el escogido, escúchenlo”. Jesús nos trae a Dios y nos lleva a Dios, con él toda nuestra vida se transforma, se renueva y nosotros podemos ver la realidad con ojos nuevos, desde el punto de vista de Jesús, con sus mismos ojos.
Por eso hoy les digo a cada uno de ustedes: “Pon a Cristo” en tu vida y encontrarás un amigo del que fiarte siempre; “pon a Cristo” y vas a ver crecer las alas de la esperanza para recorrer con alegría el camino del futuro; “pon a Cristo” y tu vida estará llena de su amor, será una vida fecunda. Porque todos nosotros queremos tener una vida fecunda. Una vida que dé vida a otros.
Hoy nos hará bien a todos que nos preguntásemos sinceramente, que cada uno piense en su corazón: ¿En quién ponemos nuestra fe? ¿En nosotros mismos, en las cosas, o en Jesús? Todos tenemos muchas veces la tentación de ponernos en el centro, de creernos que somos el eje del universo, de creer que nosotros solos construimos nuestra vida, o pensar que el tener, el dinero, el poder es lo que da la felicidad. Pero todos sabemos que no es así. (S.S. Francisco, 25 de julio de 2013).

Propósito
Que cada día vivamos más de acuerdo con nuestra condición y agradezcamos a Dios, con nuestro testimonio, el maravilloso privilegio de ser sus hijos predilectos.

El Evangelio de Hoy
El mejor regalo para tu hijo
Evangelio Fiesta del Bautismo del Señor
Gracias a Dios, también nosotros hemos recibido este don maravilloso.
Del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17

El Evangelio de Hoy san Mateo 2, 13-18

El Evangelio de Hoy san Mateo 2, 13-18
Los santos inocentes
Mi compromiso con las víctimas inocentes.
Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-18

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su Madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su Madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: ‘De Egipto llamé a mi hijo’.

Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.

Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: ‘En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos’.

Palabra del Señor.

Oración
Dios mío, yo creo en Ti, yo confío en tu bondad y en tu misericordia. Aunque soy un instrumento débil, infiel, quiero que esta oración me convierta en un discípulo y misionero que coopere contigo plenamente. Señor Jesús, sé que Tú puedes hacer grandes cosas con aquellos que esperan en Ti. Corazón de Jesús, en Ti confío.

Petición
Señor, que mi corazón, que te entregó hoy, desde Ti, acoja a todas las personas que amo pero también a las que me han herido o perseguido, incluso a mis enemigos.

Meditación El Evangelio de Hoy san Mateo 2, 13-18
Los santos inocentes
Mi compromiso con las víctimas inocentes.

«Se trata, lo destaco, de personas humanas, que reclaman solidaridad y asistencia, que tienen necesidad de intervenciones urgentes, pero también y sobre todo, de comprensión y de bondad. Dios es bueno, imitemos a Dios. Su condición no puede dejarnos indiferentes.

Y nosotros, como Iglesia, recordemos que, curando las heridas de los refugiados, los desplazados y las víctimas de tráficos, ponemos en práctica el mandamiento de la caridad que Jesús nos dejó, cuando se identificó con el extranjero, con quien sufre, con todas las víctimas inocentes de la violencia y la explotación.

Deberíamos releer más a menudo el capítulo 25 del Evangelio según Mateo, donde se habla del juicio final. Y aquí quiero recordar la atención que cada pastor y cada comunidad cristiana deben prestar al camino de fe de los cristianos refugiados y forzadamente desarraigados de su realidad, así como de los cristianos emigrantes» (S.S. Francisco, 24 de mayo de 2013).

Diálogo
«Mientras más humildes, mientras más avezados en la ciencia de Belén, de Nazareth, del Calvario, más vacíos nos encontraremos del desmedido amor y aprecio de nosotros mismos y más llenos de Dios»

Propósito
Leer el capítulo 25 del Evangelio según san Mateo.

El Evangelio de Hoy san Mateo 2, 13-18
Los santos inocentes
Mi compromiso con las víctimas inocentes.
Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-18

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.
Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: estando María, su Madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel que quiere decir Dios-con-nosotros»

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

Palabra del Señor.

Oración
Dios mío, inicio mi oración con un gran espíritu de fe, de obediencia, de aceptación, de generosidad, al igual que María y José, para dejarme llevar de tu mano, con la seguridad que me alejarás de la mentira que ofrece el mundo y me guiarás siempre hacia la verdad.

Petición
Señor, dame un espíritu generoso y obediente como el de san José, para vivir mi vocación cristiana con esa misma magnanimidad.

Meditación El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.

«“José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”. Enestas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo”.

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles» (S.S. Francisco, 19 de marzo de 2013).

Diálogo
«No olviden que en el ámbito sobrenatural hemos de actuar como si todo dependiera de nosotros; y confiar, porque todo depende de Dios»

Propósito
Hoy voy a rezar el padrenuestro más veces, con calma y atención, dejando que el Espíritu Santo me inspire y me deje ver qué es lo puedo hacer para ayudar a la extensión del Reino de Dios.

El Evangelio de Hoy san Mateo 1, 18-24
Atención constante a Dios.
Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24

El Evangelio de Hoy san Mateo 21, 23-27

El Evangelio de Hoy san Mateo 21, 23-27
Coherencia de la fe.
Del santo Evangelio según san Mateo 21, 23-27

En aquellos días, mientras Jesús enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y le preguntaron: «¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».

Jesús les respondió: «Yo también les voy a hacer una pregunta, y si me la responden, les diré con qué autoridad hago lo que hago: ¿De dónde venía el bautismo de Juan, del cielo o de la tierra?».

Ellos pensaron para sus adentros: «Si decimos que del cielo, Él nos va a decir: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. Si decimos que de los hombres, se nos va a echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta». Entonces respondieron: «No lo sabemos».

Jesús les replicó: «Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago lo que hago».

Palabra del Señor

Oración
Señor, creo, confío y te amo. Inicio mi oración desprendiéndome de mis pendientes y de mis preocupaciones; dejo a un lado mis deseos para poder abrir mi corazón y darte gloria, alabarte como mi único Señor y escuchar lo que hoy me quieres decir.

Petición
Jesús, ayúdame a ser ese instrumento que Tú necesitas para que muchas personas puedan encontrarse contigo.

Meditación El Evangelio de Hoy san Mateo 21, 23-27
Coherencia de la fe.

«¿Con qué autoridad hacéis estas cosas? Quieren tender “una trampa” al Señor, tratando de llevarlo contra la pared, hacerle equivocarse. Pero ¿cuál es el problema que esta gente tenía con Jesús? ¿Son quizás los milagros que hacía? No, no es esto. En realidad el problema que escandalizaba a esta gente era el de que los demonios gritaban a Jesús: “¡Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Santo!”. Este “es el centro”, esto escandaliza de Jesús: “Él es Dios que se ha encarnado”.

También a nosotros nos tienden trampas en la vida, pero lo que escandaliza de la Iglesia es el misterio de la Encarnación del Verbo. Y esto no se tolera, esto el demonio no lo tolera. Cuántas veces se oye decir: ´Pero, vosotros cristianos, sed un poco más normales, como las otras personas, ¡razonables!´. Este es un discurso de encantadores de serpientes: ´Pero, sed así ¿no?, un poco más normales, no seáis tan rígidos…´ Pero detrás de esto está: ´Pero, no vengáis con historias ¡que Dios se ha hecho hombre!

La Encarnación del Verbo, ¡ese es el escándalo que está detrás! Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ´Pero qué buena la Iglesia, qué buena la obra social que hace la Iglesia´ Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y esa es la verdad, esa es la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado» (cf S.S. Francisco, 1 de junio de 2013).

Diálogo
«La fe se fortalece al transmitirla»

Propósito
Al platicar con los demás, haré referencia a la presencia de Cristo en mi vida, al menos dos veces durante este día.

El Evangelio de Hoy san Mateo 21, 23-27
Coherencia de la fe.
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