Tips para tener una familia feliz

1. Dios debe ser el centro de tu familia.
2. Demuestra de forma incondicional el amor que sientes por cada uno de los miembros de tu familia.
3. Establece reglas y límites claros y justos, donde se combine la disciplina con el amor.
4. Fomenta un ambiente de comunicación, apertura y alegría en casa que promueva la sana expresión de sentimientos y emociones. Evita las burlas, críticas y comparaciones.
5. Marca como prioridad los intereses familiares. Pasa tiempo en familia y realicen juntos por lo menos una actividad al día.
6. Programa cada semana una actividad familiar que les motive: salir a pasear, disfrutar un juego de mesa, ver y comentar una película. Utiliza la creatividad para salir de la rutina.
7. Los miembros mayores de la familia deben ser guías positivos para los más pequeños.
8. Elabora un proyecto de vida familiar que incluya metas, objetivos y acciones para lograr el desarrollo integral y la realización de sus miembros. Revísalo periódicamente para actualizarlo según cada etapa de la vida familiar.
9. Cultiva la convivencia con las familias con las que compartimos creencias e ideales.
10. Nunca dejen de pedirse perdón por las ofensas, no den todo por hecho…
Sin una familia el ser humano no se desarrolla fácilmente con armonía, tampoco le es fácil realizarse en plenitud. Y es que en este núcleo social se aprende de amor, fortaleza y seguridad, lo cual contribuye a que cada persona se convierta en un ser independiente, autónomo, seguro y con capacidad de decisión.

Reflexión de Domingo de Ramos

Desde la cima del monte de los Olivos, Jesús contempla la ciudad de Jerusalén, y llora por ella. Mira cómo la ciudad se hunde en el pecado, en su ignorancia y en su ceguera. Lleno de misericordia se compadece de esta ciudad que le rechaza. Nada quedó por intentar: ni en milagros, ni en palabras…
En nuestra vida tampoco ha quedado nada por intentar. ¡Tantas veces Jesús se ha hecho el encontradizo con nosotros! ¡Tantas gracias ordinarias y extraordinarias ha derramado sobre nuestra vida! La historia de cada hombre es la historia de la continua solicitud de Dios sobre él. Cada hombre es objeto de la predilección del Señor.
Sin embargo, como Jerusalén, podemos aclamarlo y rechazarlo. Es el misterio de la libertad humana, que tiene la triste posibilidad de rechazar la gracia divina.
Hoy nos preguntamos: ¿Cómo estamos respondiendo a los innumerables requerimientos del Espíritu Santo para que seamos santos en medio de nuestras tareas, en nuestro ambiente?
Nosotros sabemos que aquella entrada triunfal fue muy efímera. Los ramos verdes se marchitaron pronto y cinco días más tarde el jubiloso ¡hosanna! se transformó en un grito enfurecido: ¡Crucifícale!
La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén pide de nosotros coherencia y perseverancia, ahondar en nuestra fidelidad, para que nuestros propósitos no sean luces que brillan momentáneamente y pronto se apagan.
Somos capaces de lo mejor y de lo peor. Si queremos tener la vida divina, triunfar con Cristo, hemos de ser constantes y hacer morir por la penitencia lo que nos aparta de Dios y nos impide acompañar al Señor hasta la Cruz.
Nunca olvidemos que “… el que persevere hasta el fin, ése se salvará” (Mateo 10,22). Y no nos separemos de la Santísima Virgen Maria. Ella nos enseñará a ser constantes. Les mando un fuerte abrazo, en el Amor de los Sagrados Corazones de Jesús y de Maria !

Consejos del papa Francisco a las familia

Los consejos del Papa a las familias en su magistral discurso en Filipinas

 

Durante el multitudinario encuentro del Papa con familias en Manila, Francisco les dio varios consejos para ser felices. El primero de ellos: Que no dejen de soñar.
FRANCISCO
“Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante nueve meses. ¿Es verdad o no? Soñar cómo será el hijo. ¡No es posible tener una familia si no se sueña! Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga”.
Para no dejar de soñar ni de cultivar sueños les recomendó que siempre, antes de dormir, reflexionen.
FRANCISCO
“Por eso les recomiendo que a la noche, cuando hacen el examen de conciencia se hagan también esta pregunta: ¿Hoy soñé con el futuro de mis hijos? ¿Hoy soñé con el amor de mi esposo, de mi esposa?”.
A los padres y a las madres les recomendó que no pierdan el amor de los comienzos.
FRANCISCO
“Es muy importante recuperar el amor a través de la ilusión todos los días. ¡Nunca dejen de ser novios!”.
Pero también dio consejos para los hijos y los hermanos, sobre todo para que descubran la importancia de los abuelos en la familia.
FRANCISCO
“¿Hoy soñé con mis padres y mis abuelos que llevaron la historia hasta mí? Es tan importante soñar… Por favor, no pierdan esta capacidad de soñar”.
El Papa aconsejó a los padres que encuentren tiempo para rezar, a pesar del trabajo y de las obligaciones cotidianas del hogar.
FRANCISCO
“Si no rezamos, no conoceremos lo más importante de todo: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco”.
El Papa reconoció que es un gran devoto de San José. Dijo que en su escritorio tiene una imagen de San José durmiendo, porque el ángel le explicó cómo resolver sus problemas cuando estaba descansando.
FRANCISCO
“Y cuando tengo un problema, una dificultad, escribo un papelito y lo pongo debajo de San José ¡para que lo sueñe! Esto significa para que rece por ese problema”.
Francisco también abordó problemas no tan relacionados con la vida cotidiana. Dijo que la familia está sufriendo una colonización ideológica contra la que se debe defender.
FRANCISCO
“Y así como nuestros pueblos, en un momento de su historia llegaron a la madurez de decirle ‘no’ a cualquier colonización política, como familias tenemos que ser muy, muy sagaces, muy hábiles, muy fuertes para decir ‘no’ a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia. Y pedirle a San José, que es amigo del ángel, que nos mande la inspiración para saber cuándo decir sí y cuándo decir no”.
Recordó al recientemente beatificado Pablo VI, quien afrontó en su tiempo eldebate sobre el control de la población.
FRANCISCO
“Vio esta amenaza de destrucción de la familia por la privación de los hijos. Pablo VI era valiente. Era un buen pastor. Y alertó a sus ovejas sobre los lobos que venían”.
Antes de terminar Francisco pidió a los filipinos que cuidaran especialmente de los ancianos y de los niños sin padres.
En el país hay más de 200.000 niños abandonados por sus padres, que son hombres de negocios sin escrúpulos que dejaron una segunda familia en Filipinas cuando estaban de paso.

¿Qué amenaza a la familia? La redefinición del matrimonio, advierte el Papa Francisco

(ACI).- El Papa Francisco alertó sobre las amenazas que enfrenta la familia en el mundo actual, especialmente el intento de algunos se redefinir la institución del matrimonio. Ante estas realidades, el Pontífice instó a proteger siempre a toda familia.

En sus palabras en el encuentro con miles de familias en Mall of Asia de Manila, el Papa Francisco dijo que “si, por un lado, demasiadas personas viven en pobreza extrema, otras, en cambio, están atrapadas por el materialismo y un estilo devida que destruye la vida familiar y las más elementales exigencias de la moralcristiana. La familia se ve también amenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida”.

El Santo Padre exhortó a estar atentos a “la nueva colonización ideológica. Existen colonizaciones ideológicas que buscan destruir la familia. No nacen del sueño, de la oración, de la misión que Dios nos da. Vienen de afuera, porque eso digo que son colonizaciones. No perdamos la libertad de la misión de la familia”.

“Y así como nuestros pueblos en un momento de su historia llegaron a la madurez de decirle no a cualquier colonización política, como familia tenemos que ser muy sagaces, hábiles y Fuertes para decir no a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia. Y pedirle a San José que es amigo del ángel para que nos diga cuando podemos decir si y cuando podemos decir no”.

“Del mismo modo que el don de la Sagrada Familia fue confiado a San José, así a nosotros se nos ha confiado el don de la familia y su lugar en el plan de Dios. El ángel del Señor le reveló a José los peligros que amenazaban a Jesús y María, obligándolos a huir a Egipto y luego a instalarse en Nazaret. Así también, en nuestro tiempo, Dios nos llama a reconocer los peligros que amenazan a nuestras familias para protegerlas de cualquier daño”.

El Papa dijo además que “las dificultades que hoy pesan sobre la vida familiar son muchas. Aquí, en las Filipinas, multitud de familias siguen sufriendo los efectos de los desastres naturales. La situación económica ha provocado la separación de las familias a causa de la migración y la búsqueda de empleo, y los problemas financieros gravan sobre muchos hogares”.

El Santo Padre resaltó también que “nuestro mundo necesita familias buenas y fuertes para superar estos peligros. Filipinas necesita familias santas y unidas para proteger la belleza y la verdad de la familia en el plan de Dios y para que sean un apoyo y ejemplo para otras familias. Toda amenaza para la familia es una amenaza para la propia sociedad. Como afirmaba a menudo San Juan Pablo II, el futuro de la humanidad pasa por la familia”.

“Así pues, ¡protejan a vuestras familias! Vean en ellas el mayor tesoro de vuestro país y sustentarlas siempre con la oración y la gracia de los sacramentos. Las familias siempre tendrán dificultades, así que no le añadan otras. Más bien, sean ejemplo vivo de amor, de perdón y atención. Sean santuarios de respeto a la vida, proclamando la sacralidad de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. ¡Qué don para la sociedad si cada familia cristiana viviera plenamente su noble vocación! Levántense con Jesús y María, y sigan el camino que el Señor traza para cada uno de vosotros”.

El Papa aseguró luego que cada cristiano debe ser una voz profética en medio de la sociedad, como San José: “cuando las familias tienen hijos, los forman en la fe y en sanos valores, y les enseñan a colaborar en la sociedad, se convierten en una bendición para nuestro mundo. El amor de Dios se hace presente y operante a través de nuestro amor y de las buenas obras que hacemos. Extendemos el reino de Cristo en este mundo. Y al hacer esto, somos fieles a la misión profética que hemos recibido en el bautismo”.

El Pontífice pidió luego que se preocupen “de aquellos que no tienen familia, en particular de los ancianos y niños sin padres. No dejen que se sientan nunca aislados, solos y abandonados; ayudadlos para que sepan que Dios no los olvida”.

“Queridos amigos en Cristo –concluyó– sabed que yo rezo siempre por vosotros. Rezo para que el Señor siga haciendo más profundo vuestro amor por él, y que este amor se manifieste en vuestro amor por los demás y por la Iglesia. No dejéis de rezar a menudo y que vuestra oración dé frutos en todo el mundo, de modo que todos conozcan a Jesucristo y su amor misericordioso. Por favor, rezad también por mí, porque necesito verdaderamente vuestras oraciones y siempre cuento con ellas.

Como formar a los hijos?

Como formar a los hijos?

Sólo cuando se ama verdaderamente a los hijos se llega a conocer la imperiosa necesidad de ser exigentes con ellos, para que aprendan a querer, a adquirir virtudes y a discernir principios y valores.
Estas dos actitudes: exigencia y cariño son dos elementos difíciles de resolver en toda familia, pero son esenciales para la formación de los hijos. Debo exigir, pero siempre con cariño.

¿Cuando debo exigir? ¿En que cosas? Si exijo, ¿disminuirá el cariño y el afecto de mi hijo? ¿Sabrá comprenderme, entenderme?

Como formar a los hijos?Estas y otras preguntas pueden asaltarnos y llenarnos de dudas a la hora de exigir. Esto es lógico que ocurra, por lo que se hace necesario que nuestro exigir esté asentado en actitudes justas. Actitudes y razones que debo estar siempre dispuesto a explicar, a exponer el porqué de la exigencia. Jamás de los jamases debe haber tras la exigencia una postura caprichosa, una postura que no tenga una razón de ser.

Como padres debemos recordar que ambos elementos, exigencia y cariño, se encuadran dentro del proceso de ser padres educadores, y que estamos obligados a ello por ser responsables de haberles dado la vida. Vida que debe ser formada para lograr que sean personas con capacidad para desempeñarse en la vida, para desempeñarse en el mundo.
Entre las reglas que según Bill Gates hay que enseñarle a los chicos de hoy hay una en la que les dice que antes de que ellos nacieran, los padres no eran tan aburridos.

Los padres se volvieron aburridos cuando empezaron a ser menos exigentes, cuando empezaron a pagar los gastos caprichosos de los chicos, cuando se los complacía comprando ropa de marca y lo peor es cuando tuvieron que escuchar, hablar y aguantar de las nuevas ondas cuando ya era adolescente.

Ondas que defendían la ecología, lo natural, la libertad sin límite, la limpieza, vaya a saber uno de que limpieza.
Eran adolescentes que antes de empeñarse con sus ideas ecologicas y querer limpiar lo que está contaminado, había que haber empezado a enseñarle por limpiar las cosas de su propia vida. Empezando por su propia habitación.
Educar significa “acompañar en el camino”. Ahí está resumida la misión de ser padres: facilitar todos los medios para que aprendan como deben comportarse en ese arduo y duro diario vivir.
Educar también significa “sacar de adentro”. Los padres deben facilitar que sus hijos hagan florecer desde su interior todas las posibilidades que están en su ser, tanto en lo intelectual como en lo espiritual, en lo social, en lo afectivo, en lo físico, etc.

No puede haber cariño sin exigencias……ni exigencias sin cariño. Porque en los hechos, si verdaderamente amamos a nuestros hijos, sabemos que necesitamos exigir para que el proceso formador pueda desarrollarse y dar frutos.
¿Cuando obtendremos la mejor respuesta de nuestros hijos? Cuando perciban que la primera exigencia para el logro de estos objetivos la tenemos con nosotros mismos. Nada podemos exigirles que no vean que sus padres son los primeros en hacerlo. No pretendáis que no fumen, si ven que el padre o la madre fuman. No pretendáis que sean ordenados si lo que ven a su alrededor es desorden. Uno puede exigir, si primero se es exigente con uno mismo.
Cada día es más frecuente la cantidad de familias que se rompen. Los hijos que ven trocear su familia es el mayor daño que unos padres pueden hacerles a sus hijos. Una familia que se trocea, que se destruye, es el peor ejemplo para hablar de exigencia y cariño. Una familia que se destruye es el ejemplo en vivo y en directo de la falta de amor y de exigencia.

Muchos son los padres que ignoran el daño formativo que clavan en la vida de sus hijos, cuando ven que su padre y su madre, no se exigen a sí mismos, el seguir siendo padre y madre que se aman, es decir que prescinden de actuar como hombre y como mujer. Aquellos que ponen por delante el seguir siendo padres, se exigen a si mismos ser testimonio del amor de seguir siendo padres para el bien de sus hijos.

Como formar entonces a los hijos? no nos quejemos después de los modelos de familia que por ahí se irán creando. El autentico modelo de familia, el modelo de familia que lleva a la felicidad, es aquella asentada en un hombre que es hombre y en una mujer que es mujer que asumen amándose la responsabilidad de ser padres. Así será como nacerán familias sólidas, armónicas en las cuales su miembros se amaran, se respetarán y se honrarán. Y podrán seguir desparramando cariño, exigiendo.

 

La familia se funda en el matrimonio para siempre

Al recibir esta mañana a los participantes de la 21º Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, el Papa Francisco explicó que la familia se funda en elmatrimonio para siempre y es el ámbito natural de la vida humana en donde las personas aprenden a amar.

En su discurso, el Santo Padre dijo que “la familia se funda en el matrimonio. A través de un acto de amor libre y fiel, los esposos cristianos atestiguan que el matrimonio, en cuanto sacramento, es la base en la que se funda la familia y hace más sólida la unión de los cónyuges y su entrega recíproca. El amor conyugal y familiar también revela claramente la vocación de la persona de amar de forma única y para siempre y de que las pruebas, los sacrificios y las crisis de la pareja, como de la misma familia, representan pasajes para crecer en el bien en la verdad y la belleza”.

Todo esto, dijo el Papa, “es una experiencia de fe en Dios y de confianza recíproca, de libertad profunda, de santidad, porque la santidad presupone entregarse con fidelidad y sacrificio todos los días de la vida”.

”La familia es una comunidad de vida que tiene una consistencia autónoma…No es la suma de las personas que la constituyen, sino una comunidad de personas”, indicó Francisco, citando las palabras del BeatoJuan Pablo II en la exhortación apostólica “Familiaris consortio”- al recibir esta mañana a los participantes en la XXI asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, en curso estos días en Roma.

La familia,ha proseguido el Pontífice, es “el lugar donde se aprende a amar; el centro natural de la vida humana…Cada uno de nosotros construye su personalidad en la familia… allí se aprende el arte del diálogo y de la comunicación interpersonal”. Por eso “la comunidad-familia debe reconocerse como tal, todavía más en el día de hoy, cuando predomina la tutela de los derechos individuales”.

El Santo Padre ha subrayado, a continuación, dos fases de la vida familiar: la infancia y la vejez, recordando que “ los niños y los ancianos son los dos polos de la vida y también los más vulnerables y, a menudo, los más olvidados. Una sociedad que abandona a los niños y margina a los ancianos arranca sus raíces y ensombrece su futuro”.

“Cada vez que se abandona a un niño y se deja de lado a un anciano, no sólo se comete una injusticia, sino que se sanciona el fracaso de esa sociedad. Prestar atención a los pequeños y a los ancianos denota civilización”.

En ese sentido el Papa ha reconocido que se alegra de que el Pontificio Consejo haya acuñado una imagen nueva de la familia que representa la escena de la Presentación de Jesús en el templo, con María y José que llevan al Niño, para cumplir la Ley, y los dos ancianos, Simeón y Ana que, movidos por el Espíritu Santo, lo acogen como el Salvador y cuyo lema es: “De generación en generación se extiende su misericordia”.

“La ‘buena nueva’ de la familia es una parte muy importante de la evangelización, que los cristianos pueden comunicar a todos con el testimonio de sus vidas: ya lo hacen, es evidente en las sociedades secularizadas”.

“Propongamos por tanto a todos, con respeto y valentía, la belleza del matrimonio y de la familia iluminados por el Evangelio. Y por eso nos acercamos con atención y afecto a las familias que atraviesan por dificultades, a las que se ven obligadas a dejar su tierra, que están divididas, que no tienen casa ni trabajo, o que sufren por tantos motivos; a los cónyuges en crisis y a los que están separados. Queremos estar cerca de todos”.

 

Oración por los hijos

Señor, Padre todopoderoso,
te damos gracias por habernos dado estos hijos.
Oración por los hijos

Es una alegría para nosotros,
y las preocupaciones,
temores y fatigas
que nos cuestan,
las aceptamos con serenidad.
(Oración por los hijos)

Ayúdanos a amarlos sinceramente.
A través nuestro has hecho surgir vida;
desde toda la eternidad
tú los conocías y amabas.
Danos sabiduría para guiarlos
paciencia para instruirlos
vigilancia para
acostumbrarlos al bien
mediante nuestro ejemplo.

Fortaleces nuestro amor
para corregirlos
y hacerlos más buenos.

Es tan difícil a veces comprenderlos
ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.
Enséñanos tú Padre
bueno por los méritos de Jesús
tu Hijo y Señor nuestro. Amén
Oración por los hijos

Consagración de la familia a los corazones de Jesús y Maria

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas,
y nuestras familias a Vosotros.
Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.

Esperamos obtener,
con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que Os disteis.
Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.
Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo
sean dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
qué la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.
Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
qué Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.
Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.

Amén.