La bella responsabilidad de ser madre

“Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud.” Salmos 127, 3-4
Dios nos recompensa al tener hijos, nos premia, como si lo mereciéramos, como si hubiéramos hecho méritos para ganarnos un premio. Esto significa que nuestros hijos son preciados para el Señor, no sólo por la vida misma sino porque a través de ellos nos lleva a la santificación. Nuestros hijos nos llevan al límite, sacan lo peor y lo mejor de nosotras. Entonces, ¿por qué Dios nos da a los hijos como recompensa? Porque el premio no será uno terrenal, sino uno eterno que nos lleva a la salvación por medio de Jesús, donde el fruto del Espíritu se perfeccionará y ya no seremos más impacientes ni egoístas, donde no habrá más frustración ni nos vamos a abrumar cuando las cosas no salgan como esperábamos, ya no habrá falta de fe ni falta de amor.

Dios a través de los hijos nos forma como arcos firmes y fuertes, donde las flechas volarán con precisión directamente al blanco, que es nuestro enemigo, el diablo. Nuestro rol, es un rol del Reino, con nuestros hijos como flechas que pueden trascender a la eternidad para la gloria de Dios.

Es nuestra responsabilidad como madres hacer que esas flechas hagan destrozos, creen caos, quiebren muros y derroten gigantes en el mundo espiritual. Sigamos la tarea, sigamos transformándonos día a día para ser más como Jesús

Consejos para padres sobre los hijos

Madre: Acaricie a sus hijos.
Padre: Abrácelos firmemente.
Consejos para el padre y la madre sobre los hijos.
Permitan que ellos sepan que los aman
por la mañana, al mediodía, y por la noche.
Los hijos necesitan, ante todo, amor.
Ponga sus brazos alrededor de ellos,
sosténgalos cerca suyo,
sienta el latir de sus corazones,
la vida nueva que usted formó.
Ruede por el suelo con ellos,
bromee, ría y juegue, escuche lo que tienen que decirle,
ellos tienen mucho para contarle.
Conoce a tus hijos, dedícales tiempo.
Tome tiempo para conocerlos,
vea el color en sus ojos.
Aprecie a esa persona tan profunda
dentro de sus pequeñas mentiras.
Permita que corran sus dedos por sus cabellos,
doble su cabeza, llene sus corazones con palabras de alabanza,
haga de su hogar su lugar favorito.
Abrácelos estrechamente en el sofá
y mire un programa de televisión,
cante con ellos o comparta la lectura de un libro
y ayúdelos a crecer en su mundo.
Tome un tiempo para caminar en el parque,
sosténgase de la mano, huela las flores,
alimente los patos, construya castillos en la arena.

Orando para ser buenos padres

SEÑOR, ENSÉÑANOS A SER BUENOS PADRES.

Donde no hemos sido moldeados según tus caminos, sánanos Señor, en aquellas áreas y ayúdanos a perdonar primeramente a nuestros padres.
Danos una revelación de ti y un hambre en tu corazón para conocerte en verdad como nuestro Padre celestial.
Atráenos para que pasemos tiempo en tu presencia y podamos ser más como tú, y comprender por completo tu compasión y amor hacia nosotros como Padre.

Danos ese mismo corazón tierno y compasivo para educar a nuestros hijos.
Ayúdanos a equilibrar la misericordia, el juicio y la instrucción al igual que tú lo haces. Aunque tú requieres obediencia, eres pronto para conocer un corazón arrepentido. Que nosotros también seamos así.

ENSÉÑANOS CUÁNDO Y CÓMO DISCIPLINAR A NUESTROS HIJOS.

Ayúdanos a comprender que el que ama a su hijo lo disciplina pronto (Proverbios 13,24) Que jamás “hagamos enojar a nuestros hijos con nuestra represión, sino criarlos según la disciplina e instrucción tuya Dios” (Efesios 6,4).

Oramos para que estemos unidos como esposos en las reglas que ponemos a nuestros hijos y estar de acuerdo por completo en cómo los criamos.
Oramos tambien para que no haya ninguna contienda ni discusión en cuanto a cómo lidiar con ellos y con los asuntos que rodean sus vidas.
Danos la habilidad para comunicarnos con nuestros hijos. Para que no seamos severos, duros, crueles, fríos, abusivos, poco comunicativos, pasivos, criticónes, débiles, indiferentes, negligentes, no confiables o que nos involucremos en sus vidas.

Ayúdanos a ser amables, amorosos, de corazón tierno, cálidos, interesados, que brindamos apoyo, cariñosos, involucrados, fuertes, constantes, confiables que nos comuniquemos con palabras sabias, comprensivos y pacientes.
Que siempre inspiremos a nuestros hijos a honrarnos como sus padres para que sus vidas sean largas y bendecidas.

Señor, sé que les pasamos una herencia espiritual a nuestros hijos. Que la herencia que les pasemos sea rica en la plenitud de tu Espíritu Santo.
Ayúdanos a moldear con claridad en nuestros hijos un caminar sumiso a tus leyes. Que nos deleitemos en nuestros hijos y anhelemos criarlos en tus caminos.
Ser un buenos padres es algo que deseamos mucho.
Oramos para que nos concedas el deseo de nuestro corazón.
Amén y Amén

Quien va primero? el esposo o los hijos?

Quién está primero: ¿los hijos o el esposo?

Cuando éramos novios, mi marido me hizo una pregunta que todos deberíamos hacernos antes de casarnos: “En un matrimonio, quién está primero: ¿los hijos o el esposo?”.

La verdad es que no dudé en mi respuesta. Mi mamá me enseñó toda la vida que el marido tiene que ser lo primero, que un matrimonio crece cuando se cuida a tu pareja como lo más importante y que eso hace que los hijos estén bien al ser testigos de su amor.

Para mi sorpresa, fue justo la respuesta que mi ahora esposo estaba esperando.

De niña tuve un gran ejemplo. Mis papás siempre se daban el tiempo para ellos, decían que al final se quedarían solos y que debían cultivar su relación.

Los planes no salieron como ellos pensaban. Mi papá falleció hace 7 años, mucho antes de quedarse solos como pareja así que fue una gran fortuna el que siempre se dieran su tiempo. De no haberlo hecho mientras crecíamos, no habrían tenido oportunidad de disfrutarse.

Muchas veces escucho comentarios como: “Ahora no tenemos tiempo para nosotros”, “estamos muy cansados para salir solos”, “ya tendremos nuestro tiempo cuando los hijos crezcan”, “de cualquier forma nos vemos todo el tiempo”,… ¡Señal de alerta! El amor se cultiva todos los días, te decides a amar a cada momento y nunca tenemos la seguridad de un mañana.

No se trata de dejar a un lado a los hijos ni de ser egoístas. No vamos a irnos al cine en pareja mientras nuestra hija está en el escenario en el festival que nos preparó para el día de la madre o el padre. Dar muestras de afecto a nuestra pareja, darle atención, mostrarle respeto, tomar desiciones en conjunto, tener un espacio sólo para los dos… ¡Eso es poner primero a tu esposo!

La verdad es que en la práctica no ha sido muy sencillo llevarlo acabo. Muchas veces es más fácil sentir amor por un hijo chiquito que es toda ternura que por el marido. Pero el mejor regalo que podemos darle a los hijos es enseñarles, con nuestro ejemplo, el amor que debe existir y vivirse en un matrimonio.

Valorar a nuestra pareja, querer a nuestros hijos y encontrar tiempo para nosotros mismos hace un matrimonio fuerte y una familia feliz. Si queremos construir algo, necesitamos cimientos fuertes, y es por eso que la relación con mi marido tiene que ir delante de mis hijos.

A nuestros hijos debemos formarlos y prepararlos para poder tomar sus decisiones y buscar su felicidad, incluyendo quizá el encontrar al amor de su vida. ¡Qué mejor que cuando lo hagan puedan tener el testimonio de amor de sus padres, el ejemplo de ayuda mutua y comprensión, así como de respeto y amor que los ayudó a superar todas las adversidades!

Si amas a tus hijos, dales el mejor regalo: ama a tu pareja. Recuerda, los hijos nos observan todo el tiempo. Ellos seguirán nuestro ejemplo, no nuestro consejo. Así que vive el matrimonio que deseas para tus hijos y tus hijas, ellos buscarán lo que vivieron en casa.

Tips para tener una familia feliz

1. Dios debe ser el centro de tu familia.
2. Demuestra de forma incondicional el amor que sientes por cada uno de los miembros de tu familia.
3. Establece reglas y límites claros y justos, donde se combine la disciplina con el amor.
4. Fomenta un ambiente de comunicación, apertura y alegría en casa que promueva la sana expresión de sentimientos y emociones. Evita las burlas, críticas y comparaciones.
5. Marca como prioridad los intereses familiares. Pasa tiempo en familia y realicen juntos por lo menos una actividad al día.
6. Programa cada semana una actividad familiar que les motive: salir a pasear, disfrutar un juego de mesa, ver y comentar una película. Utiliza la creatividad para salir de la rutina.
7. Los miembros mayores de la familia deben ser guías positivos para los más pequeños.
8. Elabora un proyecto de vida familiar que incluya metas, objetivos y acciones para lograr el desarrollo integral y la realización de sus miembros. Revísalo periódicamente para actualizarlo según cada etapa de la vida familiar.
9. Cultiva la convivencia con las familias con las que compartimos creencias e ideales.
10. Nunca dejen de pedirse perdón por las ofensas, no den todo por hecho…
Sin una familia el ser humano no se desarrolla fácilmente con armonía, tampoco le es fácil realizarse en plenitud. Y es que en este núcleo social se aprende de amor, fortaleza y seguridad, lo cual contribuye a que cada persona se convierta en un ser independiente, autónomo, seguro y con capacidad de decisión.

Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío

Hoy en día nos preocupamos por llenar de cosas materiales a los hijos y olvidamos por completo sus necesidades morales y espirituales.

 

El amor que se le tienen a los hijos nos lleva muchas veces a cegarnos y a olvidar lo que los hará felices a la larga. Es muy común en estos tiempos que los padres de familia, sobre todo los de ciertos recursos económicos, les construyan un mundo irreal, sacado de un cuento de Walt Disney, aislándolos así de la realidad.

 

Cuando tarde o temprano el cuento termina, nuestros hijos se enfrentan a un mundo que desconocen, que no comprenden, lleno de trampas y callejones sin salida que no saben sortear, y las consecuencias son peores a las que quisimos evitar.

 

Hace poco la imagen de un padre con lágrimas en los ojos conmovió profundamente al mundo entero. Pelé, el gran ídolo del fútbol de los últimos tiempos, quien a diferencia de otras ocasiones, dio una de las ruedas de prensa más tristes y dolorosas de su vida: su hijo, Edson de 35 años, fue arrestado junto a 50 personas más en la ciudad de Santos-Brasil. El hijo de Pelé fue acusado de asociación delictiva con narcotraficantes y puede ser condenado a 15 años de cárcel. Con lágrimas en los ojos, el ex futbolista brasileño admitió públicamente que su hijo resultó involucrado en una pandilla de traficantes de cocaína arrestados por la policía.

Pelé dijo a los medios: “como cualquier padre, es triste ver a tu hijo metido en grupos como ése y ser arrestado, pero él tendrá que sufrir las consecuencias”. Y agregó, “desafortunadamente, yo quizás estaba demasiado ocupado y no me di cuenta. Es lamentable, porque yo siempre he peleado contra las drogas y no noté lo que pasaba en mi propia casa”.

 

Pelé es un personaje mundial admirable como deportista y hombre honesto que no perdió su humildad como otras figuras del deporte. Sin embargo, es triste que un hombre bueno y talentoso como él se haya “distraído” en su jugada más importante: la formación de sus hijos. La historia de Pelé no es un hecho aislado.

 

Por desgracia es la vida de cientos de padres de familia de estas épocas atrapados en una agenda saturada de trabajo y de compromisos fuera de casa. Papás que compensan la falta de atención a sus hijos con bienes materiales. Los inscriben en las mejores escuelas, los rodean de lujos y comodidades y piensan que con eso ya cumplieron con su tarea de padres, cuando lo único que han logrado es formar niños que desconocen el hambre y tiran lo que no les gusta.

 

Hijos tiranos, pequeños insoportables y prepotentes que sufrirán y harán sufrir a sus semejantes porque desde pequeños se han salido con la suya. Muchachitos que creen que sentir frío o calor es cuestión de aire acondicionado, que el cansancio que han sentido se limita a caminar unas cuantas cuadras porque no hallaron estacionamiento frente a la discoteca, jovencitos que piensan que el trabajo de los padres es firmar cheques para que ellos tengan todo lo que se les antoja.

 

¿Qué posibilidades tienen nuestros hijos de convertirse en hombres y mujeres de bien si los papás les damos todo y no les educamos la voluntad?

¿Qué hijos estamos formando si con nuestra actitud les mostramos que el dinero es lo más importante en la vida?

 

Confucio decía “Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”.

 

En Proverbios de la Biblia se señala “Corrige a tus hijos”. Cuánto bien hacen los padres a los hijos cuando ponen esa máxima tan sencilla en práctica. Y cuánto daño les hacen al ponerles todo en bandeja de plata.

 

Hay muchas realidades que como padres quisiéramos desaparecer; el sufrimiento de los hijos, el exceso de sudor, de esfuerzo, y las carencias económicas. Sin embargo, quizás esas realidades no los hagan felices de momento, pero a la larga puedan forjarlos como hombres y mujeres de bien.

 

Ojalá que más padres de familia tengan la inquietud de enterarse por dónde andan sus hijos. Que no les vaya a pasar que cuando pase el tiempo deban decir: “Estaba demasiado ocupado y no me di cuenta”.

 

“Encárgate hoy de lo posible, que Dios se encargará por ti de lo imposible”

 

Tus hijos son tu Responsabilidad. Cuando Dios puso en tus brazos ése pequeño ser, te lo dio Limpio, Sano, Puro, te dio un Maravilloso Material para que tú elaboraras una Extraordinaria Obra de Arte, ¿qué has hecho con ése pequeño ser? ¿En qué lo has convertido?, ¿qué cuentas le vas a entregar al Creador de la misión que te encomendó, de formar un ser humano de bien?

 

Dios te Reprende la falta de atención y la negligencia. Haz un examen de conciencia y reconoce tus errores y enmiéndalos, reconoce tus carencias y prepárate, busca tu dignidad y recupérala.

 

Hoy nos preocupamos por llenar de cosas materiales a nuestros hijos y olvidamos por completo sus necesidades morales y espirituales, también el alma necesita de alimento.

 

Enséñale a conocer y a practicar la generosidad, hay muchas cosas que dar: una sonrisa, una flor, amistad, amor, compañía, alimento (espiritual y material), una palabra amable, una oración*

Consejos del papa Francisco a las familia

Los consejos del Papa a las familias en su magistral discurso en Filipinas

 

Durante el multitudinario encuentro del Papa con familias en Manila, Francisco les dio varios consejos para ser felices. El primero de ellos: Que no dejen de soñar.
FRANCISCO
“Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante nueve meses. ¿Es verdad o no? Soñar cómo será el hijo. ¡No es posible tener una familia si no se sueña! Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga”.
Para no dejar de soñar ni de cultivar sueños les recomendó que siempre, antes de dormir, reflexionen.
FRANCISCO
“Por eso les recomiendo que a la noche, cuando hacen el examen de conciencia se hagan también esta pregunta: ¿Hoy soñé con el futuro de mis hijos? ¿Hoy soñé con el amor de mi esposo, de mi esposa?”.
A los padres y a las madres les recomendó que no pierdan el amor de los comienzos.
FRANCISCO
“Es muy importante recuperar el amor a través de la ilusión todos los días. ¡Nunca dejen de ser novios!”.
Pero también dio consejos para los hijos y los hermanos, sobre todo para que descubran la importancia de los abuelos en la familia.
FRANCISCO
“¿Hoy soñé con mis padres y mis abuelos que llevaron la historia hasta mí? Es tan importante soñar… Por favor, no pierdan esta capacidad de soñar”.
El Papa aconsejó a los padres que encuentren tiempo para rezar, a pesar del trabajo y de las obligaciones cotidianas del hogar.
FRANCISCO
“Si no rezamos, no conoceremos lo más importante de todo: la voluntad de Dios sobre nosotros. Y a pesar de toda nuestra actividad y ajetreo, sin la oración, lograremos muy poco”.
El Papa reconoció que es un gran devoto de San José. Dijo que en su escritorio tiene una imagen de San José durmiendo, porque el ángel le explicó cómo resolver sus problemas cuando estaba descansando.
FRANCISCO
“Y cuando tengo un problema, una dificultad, escribo un papelito y lo pongo debajo de San José ¡para que lo sueñe! Esto significa para que rece por ese problema”.
Francisco también abordó problemas no tan relacionados con la vida cotidiana. Dijo que la familia está sufriendo una colonización ideológica contra la que se debe defender.
FRANCISCO
“Y así como nuestros pueblos, en un momento de su historia llegaron a la madurez de decirle ‘no’ a cualquier colonización política, como familias tenemos que ser muy, muy sagaces, muy hábiles, muy fuertes para decir ‘no’ a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia. Y pedirle a San José, que es amigo del ángel, que nos mande la inspiración para saber cuándo decir sí y cuándo decir no”.
Recordó al recientemente beatificado Pablo VI, quien afrontó en su tiempo eldebate sobre el control de la población.
FRANCISCO
“Vio esta amenaza de destrucción de la familia por la privación de los hijos. Pablo VI era valiente. Era un buen pastor. Y alertó a sus ovejas sobre los lobos que venían”.
Antes de terminar Francisco pidió a los filipinos que cuidaran especialmente de los ancianos y de los niños sin padres.
En el país hay más de 200.000 niños abandonados por sus padres, que son hombres de negocios sin escrúpulos que dejaron una segunda familia en Filipinas cuando estaban de paso.

Oración por los hijos

Señor, Padre todopoderoso,
te damos gracias por habernos dado estos hijos.
Oración por los hijos

Es una alegría para nosotros,
y las preocupaciones,
temores y fatigas
que nos cuestan,
las aceptamos con serenidad.
(Oración por los hijos)

Ayúdanos a amarlos sinceramente.
A través nuestro has hecho surgir vida;
desde toda la eternidad
tú los conocías y amabas.
Danos sabiduría para guiarlos
paciencia para instruirlos
vigilancia para
acostumbrarlos al bien
mediante nuestro ejemplo.

Fortaleces nuestro amor
para corregirlos
y hacerlos más buenos.

Es tan difícil a veces comprenderlos
ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.
Enséñanos tú Padre
bueno por los méritos de Jesús
tu Hijo y Señor nuestro. Amén
Oración por los hijos