IMPONER EN UN MATRIMONIO. NO ES LA MEJOR VIA PARA UN CAMBIO

Mi [email protected] es difícil…

¿Y usted, es fácil?

En realidad, la palabra correcta no es que su esposo o esposa sea “difícil”. El ser humano, en general, es una criatura compleja. Todos somos difíciles.

La palabra correcta es “diferente”. Su esposo es muy diferente a usted. Su esposa es tan diferente que a veces usted se pregunta si ella no es un extraterrestre, de un planeta que usted no imagina como es y dónde está…

Vea las consecuencias de estos dos puntos de vista:

-Si usted ve a la persona amada como “difícil”, usted estará siempre frustrada y haciendo de todo para cambiarla.

-Pero si usted ve a su otra mitad como “diferente”, su actitud será primero tratar de entender por qué él o ella es como es. Entender y no juzgar o criticar.

Las personas sólo cambian cuando reconocen por sí mismas la necesidad de cambiar. La crítica y la imposición, por lo general, sólo fortalecen la manera de ser de la persona. Es decir, lo hara con más razón. Busquemos apoyar y sugerir, más no agredir , mucho menos a nuestros esposos.

Oremo e impongamos la mano sobre él o ella y pidamos a Dios amar cmo Jesús ama, amar primero a Dios es la clave para amar a tu pareja sinceramente.

¿Es esto lo que usted quiere?

Cuando no sabemos como orar

Una poltrona junto a la cama
Una mujer de la Comunidad de San Marcos le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró al anciano con su cabeza alzada por un par de almohadas y la mirada de paz que jamás había visto en un ser humano. Había una poltrona al lado de su cama…»Supongo que me estaba esperando», le dijo el sacerdote. «No, ¿quién es usted?», dijo el hombre. «Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted, cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a verlo»
la silla», dijo el hombre enfermo, «¿Le importa cerrar la puerta?» El sacerdote sorprendido la cerró.
«Nunca le he dicho esto a nadie, pero… toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar. Desde niño he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero nunca tuve idea de cómo hacerlo por lo que ya no me preocupó. Hace unos cuatro años, tocamos el tema con mi mejor amigo me dijo: «José, esto de la oración es hermoso, simplemente es tener una conversación con Jesús. Mira… así de simple… te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente de ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado hacerlo pues Él nos dijo: «Yo estaré siempre con ustedes.» Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo»
«Así lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en la casa de los locos».
El sacerdote sintió una gran emoción y ternura al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no dejara de hacerlo. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: -¿Falleció en paz?
-Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde, ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda significar esto?»
El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió: – «Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera»…la silla no estaba vacía, era Jesús Nuestro Señor que lo tenía en su regazo! “Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” Mt 28, 20

Padre Nuestro – Evangelio de Hoy

El Evangelio de Hoy
Jueves 20 de Junio de 2013
Padre Nuestro enséñame a orar
santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas».

Oración
Señor y Padre mío, creo en Ti. Creo que me amas y que estás en mí, dispuesto a caminar conmigo a lo largo de este día. Confío en Ti, más de lo que confío en mí mismo, porque eres infinitamente bueno y todopoderoso. Te quiero agradecer tanto amor perdonando cualquier ofensa que reciba en este día.

Petición
¡Señor, enséñame a orar! Que mi oración sea como la tuya: humilde, confiada y llena de entrega.

Meditación de El Evangelio de Hoy
Padre Nuestro enséñame a orar
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Evangelio de hoy 10 Octubre 2012

 Lucas 11, 1-4

Y sucedió que, estando Él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, ensénanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación».

Oración introductoria

Señor, creo y confío plenamente en tu misericordia ante mis debilidades. Permite que este momento de intimidad contigo sea el medio por el cual aprenda a orar, como Tú quieres que lo haga. Dame el don de tu Espíritu Santo, e inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir y cómo debo actuar para que Tú reines en mi corazón.

Petición

Padre nuestro, que estás en el cielo, te pido que vengas a mi corazón.

EVANGELIO DE HOY 11 SEPTIEMBRE 2012

Lucas 6, 12-19

Sucedió que por aquellos días se fue Jesús al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos. 

Oración Introductoria

Señor Jesús, en varias ocasiones el Evangelio hace mención que pasaste la noche en oración… y yo que batallo para hacer mi meditación de 10, 15 ó 20 minutos. Tu oración es fruto de tu amor, de tu dependencia a Dios. Ilumíname para yo pueda crecer también en mi amor y que ahora sepa disponer mi corazón para hacer la voluntad del Padre en este día.

Petición
Jesucristo, enséñame a orar. Haz que te ame a tal punto, que me sea imposible no seguirte.

 

Comentario: Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet (Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)
Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios Continue reading