No seas impulsivo

Los esposos Mario y Leslie no podian tener hijos, llevaban 5 años de casados

habia adoptado un perro pastor alemán , quien les daba mucho cariño y compañia.

Un dia Leslie, se dió cuenta que estaba embarazada, estaban muy felices

El doctor recomendó tener aislado al animal pero ellos mno hicieron caso y llevaron

el embarazo junto al bello pastor alemán, nació la pequeña y la acostumbraron a jugar con

el perro; un dia dejaron a la pequeña juunto a Gester (el perro) jugando en la habitación

de la niña, Mario y Leslie estaban en la sala, cuando vieron bajar a Gester ensagrentado,

ladrando y escupiendo sangre, la reacción de Mario y Leslie fue atacarlo de inmediato,

Mario corrió a buscar un cuchillo y asesinó a Gester porque pensaron que le habia hecho

daño a la bebé; nunguno corrió a ver que habia sucedido, cuando fueron a la habitación

encontraron a la bebe bien dormida, no tenia sangre y se veiá bien.

Pero habia sangre en el dormitorio, buscaron y encontraron un serpiente debajo de la cuna

de la niña, Gester salvó a la niña de ser atacada por la serpiente venenosa que se habia

metido a su habitación. Lloraron mucho porque el que salvó la vida de su hija, estaba muerto.

 

Reflexión: Cuantas veces actuamos asi? impulsivos, nos dejamos llevar por la ira y no permitimos buscar una razón de las cosas, solo vemos a quien atacar de inmediato , herimos y dañamos a las personas entes de tiempo.

Por eso, piensa y respira, pero cobretodo ORA antes de tomar una desición de la que puedes arrpentirte y dile al Señor: Padre, como quieres que enfrente esta situación? y siempre encontrarás una respuesta.

 

No juzgar

EL PERRO Y EL CONEJO
Un señor le compró un conejo a sus hijos. A su vez, los hijos del vecino le pidieron una mascota a su padre. El hombre compró un cachorro Pastor Alemán. El vecino exclamó:
– ¡Pero él se comerá a mi conejo!
– De ninguna manera, mi pastor es cachorro. Crecerán juntos, y serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. No habrá problemas.
Y parece que el dueño tenía razón. El perro y el conejo crecieron juntos y se hicieron amigos. Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés.
Un viernes, el dueño del conejo se fue a pasar un fin de semana en la playa con su familia. El domingo en la tarde el dueño del perro y su familia tomaban una merienda, cuando entró el perro a la cocina. Traía al conejo entre los dientes, sucio de sangre y tierra, y además muerto. Casi matan al perro de tanto agredirlo. Dijo el hombre:
– El vecino tenía razón, ¿Y ahora qué haremos?
La primer reacción fue echar al animal de la casa como castigo, además de los golpes que ya le habían dado. En unas horas los vecinos iban a llegar. Todos se miraban, mientras el perro afuera lamía sus heridas. Uno de ellos tuvo la siguiente idea:
– Bañemos al conejo, lo dejamos bien limpiecito, después lo secamos con el secador y lo ponemos en su casita en el patio.
Así lo hicieron; hasta perfume le pusieron al animalito. ¡Quedó lindo! “parecía vivo”, decían los niños, y allá lo pusieron, con las patitas cruzadas como si estuviese durmiendo. Luego al llegar los vecinos se sintieron los gritos de los niños. No pasaron cinco minutos cuando el dueño del conejo vino a tocar a la puerta, algo extrañado.
– ¿Qué pasó?, le dijo su vecino.
– El conejo había muerto… no entiendo como apareció aquí nuevamente.
– ¿Murió?, dijo asombrado el dueño del perro.
– Sí, murió el viernes.
– ¿Murió el viernes?
– Sí, fue antes de que viajáramos. Los niños lo habían enterrado en el fondo del patio…
El gran personaje de ésta historia es el perro. Imagínate al pobrecito, desde el viernes buscando en vano a su amigo. Después de mucho olfatear, descubrió el cuerpo enterrado. ¿Qué hace él? Probablemente con el corazón partido, desentierra al amigo y va a mostrárselo a sus dueños, imaginando poder resucitarlo.
El hombre tiene la tendencia a juzgar anticipadamente los acontecimientos sin verificar lo que ocurrió realmente. ¿Cuántas veces sacamos conclusiones equivocadas de las situaciones y nos creemos dueños de la verdad?
Pensemos bien antes de juzgar las acciones de los demás y de emitir juicios sobre las situaciones, pero no dudemos en someter a un severo juicio a nuestros propios pensamientos y actitudes.
“La gente puede dudar de lo que tú dices, pero siempre creerá en lo que tú haces”